Cómo joder, fregar y mentirle a México

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Una mala decisión que tome el Presidente puede llevar a que se “joda” y se “friegue” el país, reconoció Peña Nieto durante su participación en el foro Impulsando a México.

Si bien un Presidente no se levanta para joder a México, como hace un año lo dijo el mismo Mandatario, en el mismo foro, Peña Nieto aseguró que una mala decisión sí puede hacerlo:

“Así como dije que un Presidente no se levanta para joder a México, también es cierto que a lo mejor sin querer una mala decisión sí puede llevar a México a que se joda, a que se friegue más”, dijo el mexiquense.

Entrevistado por Adela Micha, en el marco del foro realizado en el Museo de Antropología e Historia, el Presidente aseguró que el candidato del PRI deberá tener tres características: amar a México, tener una trayectoria de experiencia en el servicio público y tener una propuesta clara.

Esta afirmación en tres puntos, me deja muy claro que la ética y la honestidad, no son valores fundamentales para el que hoy ocupa Los Pinos; de hecho, el ejercicio de su administración no ha observado, ni tomado en cuenta esos dos valores, que en lo personal, deberían ser, no sólo fundamentales, sino indispensables para el Presidente de México o de cualquier otra nación.

Si bien, el Mandatario reconoció ventajas de las redes sociales, también considera que se prestan a la generación de “fake news” (noticias falsas), increíblemente adopta una de las posiciones más criticadas por el mundo y en particular por la prensa, de Donald Trump.

En una de las declaraciones más controvertidas, miren que ha habido cientos, Peña Nieto aseguró que actualmente no existe más corrupción que en el pasado, sino que anteriormente los casos no se ventilaban:

“No es que hoy tengamos más corrupción que antes, esta es mi óptica, yo creo que hoy en día por el avance de la tecnología, por el uso de las redes sociales, se ha hecho más evidente aquellos casos que eventualmente pueden presumirse de ser corruptos”, aseguró.

“Creo, primero que hemos sido un Gobierno que ha atendido el tema de la corrupción, un tema que se ha acentuado y está en la sensibilidad de la sociedad”.

El Jefe del Ejecutivo criticó que hoy todo lo malo que ocurre se atribuye a la corrupción, y paradójicamente lo dijo justamente el día en que el diario Reforma sacaba en su nota principal al senador Emilio Gamboa abordando el domingo en el Campo Marte un helicóptero del Estado Mayor Presidencial junto con sus palos para jugar al golf y cuya justificación fue muy simple: el Presidente había mandado a recogerlo para que fuera su compañía durante el juego dominical; palabras más, palabras menos.

Por lo que vale la pena revisar jurídicamente:

¿Es legal que el Presidente ocupe un helicóptero del servicio público para recoger y transportar a la persona con la que jugará golf?, si es día hábil o domingo ya sale sobrando.

Y se atreve a decir:

“A cualquier cosa que ocurra hoy en día es por la corrupción. Casi, casi si hay un choque aquí en la esquina… ‘¡ah, fue la corrupción, algo pasó en el semáforo, ¿quién compró el semáforo para que no funcionara?’.

“Hemos tenido los ejemplos de socavones. Pues a ver, pasan en todas partes del mundo, uno señalado, pero ha habido varios más y ahora vimos estos sismos y detrás de cada evento queremos encontrar un responsable y un culpable y siempre es decir ‘es la corrupción’. Cuando no necesariamente asiste el que detrás de algún evento o consecuencia de algo tenga que ver con la corrupción”, señaló Peña Nieto.

Claramente tiene el mismo problema que al inicio de su administración: ¡no entiende que no entiende!

A pesar de todo, el Mandatario destacó que en su administración se tienen dos pilares para combatir la corrupción: el primero, es el sistema nacional de transparencia, que es capaz de premiar al Senado y al PRI como parte de las figuras obligadas más transparentes; y el segundo, el sistema nacional anticorrupción, que nada más no termina de arrancar, está acéfalo porque pretendían poner un Fiscal a modo y no tenía ni presupuesto ni sede.

Además, los hechos son los que hablan y en ese tenor, lo que se le olvidó referir a Peña Nieto, es que en cada medición que se hace sobre corrupción, México sale reprobado y en los últimos lugares de las tablas generales.

Tal es el caso del reporte de Transparencia Internacional en el que nuestro país pasó del lugar 95 al 123, de 167 países evaluados. México obtuvo 30 puntos de 100 posibles.

“Se vale ser críticos y más para quienes tenemos responsabilidad de Gobierno, se aprecia y se valora la crítica, pero también cabe en la sociedad tener un mínimo nivel de autocrítica y saber en dónde están fallando; porque no todo dependerá sólo del Gobierno, sino depende de un esfuerzo colectivo, de un esfuerzo de toda una sociedad para combatir la corrupción”, dijo el Presidente de México.

En la misma entrevista, ya de refilón, Enrique Peña Nieto aseguró que no hay una interpretación de la renuncia del titular de la Procuraduría General de la República, Raúl Cervantes:

“Yo creo en las credenciales de quien era nuestro procurador, es un gran profesional del derecho, creo que sus credenciales, eran muy buenas. Creo que él tomó la decisión de retirarse para no ser factor de una polémica política”, dijo Peña Nieto.

Sin embargo, lejos de un tema de interpretación, la renuncia de Raúl Cervantes a la PGR ¡apesta!, en primera instancia por todos los temas que aún están pendientes en la agenda de la dependencia, en segundo lugar por todos los procesos judiciales contra los ex Gobernadores corruptos en curso, los aprehendidos, los fugados y el que están en proceso de extradición y por último, la presentación del caso Odebrecht, presuntamente ya concluido, que debería traer como consecuencia la caída de varios personajes de Pemex incluyendo muy probablemente a su ex director general, Emilio Lozoya.

Eso sin incluir las investigaciones relacionadas con la “Estafa Maestra”, sobre las cuales no han hecho ninguna mención formal.

Señor Presidente, una de las primeras lecciones que debió aprender en su carrera, es que en política, todo es percepción, por lo tanto, si los mexicanos todo lo relacionado con su Gobierno lo percibimos como corrupción, significa que su gestión está en problemas y sí, probablemente hoy existen muchos mecanismos para ventilar e informar sobre la corrupción, pero definitivamente, en mi opinión y en la de muchos, este sexenio ha sido el más corrupto, el más cínico, vulgar y el de mayor detrimento al patrimonio nacional, no sólo por su gestión y la de su gabinete, también por la de sus compadres, los que usted ponía como ejemplos valiosos del nuevo PRI.

Como un ciudadano de a pie, le puedo decir sin desperdicio… Aunque usted nos mienta mil veces sobre la corrupción en su sexenio, esta mentira jamás se convertiría en verdad.

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