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El recién cesado ex director de la Oficina Federal de Investigaciones, James Comey tendrá que aclarar frente al Congreso estadounidense si hubo presión por parte de Donald Trump para que terminara las investigaciones que ligaban a la Casa Blanca con el Kremlin.

Según reporta la cadena CNN, Comey hablará en una audiencia pública ante el Comité de Inteligencia del Senado, que es uno de los paneles legislativos que realiza las investigaciones al respecto, aunque aún no se tiene una fecha oficial para dicho testimonio.

Robert Mueller, quien también fuera director del FBI y que ha sido asignado como fiscal independiente de las pesquisas sobre el caso dentro del Departamento de Justicia, se reunió con el propio Comey para conocer los alcances de su testimonio a fin de que éste no interfiera de forma legal con la investigación federal.

Al parecer Comey “parece ansioso de discutir sus tensas interacciones con Trump antes de su despido”, aunque expertos de la cadena de televisión piensan que es poco probable que suelte todo la sopa en relación al caso Trump-Putin.

De cualquier forma, los medios norteamericanos están seguros de que las reacciones por el testimonio del ex jefe del FBI podrían provocar “aún más escrutinio a una investigación que Trump ha denunciado repetidamente como una ‘cacería de brujas’”.

Según encuestas (que probablemente no tardarán en ser tachadas por el mismo Presidente de falsas), el 43 por ciento de los votantes en Estados Unidos está a favor de un juicio político en contra de Trump, asegurando que el magnate es incapaz de servir como Presidente y que además debería de ser expulsado del cargo aún si no ha cometido ningún delito de gravedad.

Aparentemente el pueblo estadounidense comienza a despertar lentamente del mal sueño llamado Trump; y si a Bill Clinton le bastó inmiscuirse con una pasante para que le realizaran un juicio político, al empresario neoyorkino parece que le quedan las horas contadas en la Casa Blanca.

(Con información de CNN y Notimex)

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