Inglaterra suspende el fracking por temor a sismos

Ilustración de la técnica llamada fracking, una técnica para extraer gas o petróleo al inyectar agua a presión
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El proceso de fracturación hidráulica para obtener petróleo o gas (“fracking”) queda prohibido en Inglaterra a causa de la posibilidad de generar sismos, informó el gobierno este sábado.

“Tras revisar el informe sobre reciente actividad sísmica en Preston New Road (norte del país), está claro que no podemos descartar impactos futuros inaceptables para las comunidades locales”, informó la secretaria de Energía y Empresas, Andrea Leadsom.

“Por esta razón, he concluido que deberíamos instaurar una moratoria sobre la fracturación hidráulica en Inglaterra con efecto inmediato”, agregó.

El gobierno dijo que no dará luz verde a nuevos proyectos de fracking “a no ser que se proporcionen nuevas pruebas convincentes”.

Las actividades en el primer yacimiento explotado mediante la técnica del “fracking”, arrancaron el año pasado en Preston New Road, y de inmediato generaron protestas.

La fracturación hidráulica, muy utilizada en Estados Unidos, consiste en inyectar agua a gran presión para romper rocas y extraer así el gas o el petróleo retenidos.

El informe en cuestión, de la agencia gubernamental para el gas y el petróleo, dictaminó que no es posible predecir si el “fracking” puede provocar sismos.

El primer ministro, Boris Johnson, dijo que sentía “una muy considerable ansiedad” ante la posibilidad de que se produjeran terremotos a causa de esta técnica.

La oposición al uso de la fracturación hidráulica en la opinión pública británica ha aumentado hasta el 40%, en comparación con el 21% de 2013.

La concesionaria que se encargaba del proyecto en Preston New Road, Cuadrilla, ya realizó varias pruebas que generaron pequeños sismos hace siete años, obligándola a suspender los trabajos.

Según el Servicio Geológico británico, el yacimiento que explora Cuadrilla alberga en su interior hasta 90 billones de metros cúbicos de gas natural, lo que podría cubrir las necesidades del Reino Unido para los próximos 1 mil años.

El Reino Unido había apoyado esta técnica con la esperanza de reducir su dependencia del gas, importado principalmente de Noruega y de Catar.

El gobierno conservador había previsto en 2016 que se pudieran abrir 20 pozos de aquí a mediados de 2020.

Sin embargo, hasta la fecha, solo se han perforado tres pozos, sin llegar a iniciar ninguna explotación de gas de esquisto y sin que las autoridades sepan qué cantidades podrían extraerse a largo plazo, subrayó un informe de la Oficina Nacional de Auditoría (NAO, por sus siglas en inglés), el organismo que controla el gasto público.

Según la NAO, los profesionales del sector atribuyen el retraso a la estricta regulación británica sobre los temblores sísmicos provocados por fracturación hidráulica.

Esta reglamentación prevé suspender el fracking temporalmente, cuando se produce un terremoto superior a 0,5 en la escala de Richter como resultado de las operaciones de extracción.

De hecho en agosto pasado una fuerte sacudida telúrica llevó a la compañía Cuadrilla a suspender indefinidamente su perforación de Preston New Road, cerca de Blackpool, que era el único proyecto en curso en el Reino Unido.

La NAO subraya además que la fracturación hidráulica es costosa para las autoridades locales y las fuerzas del orden debido a las numerosas manifestaciones que generan, a los cortes del tráfico por carretera y a la necesidad de garantizar la seguridad en los sitios donde se practica.

El director ejecutivo de la ONG ecologista Los Amigos de la Tierra, Craig Bennett, aplaude la moratoria, a la que califica de “gran victoria para la población y el medio ambiente”.

“Durante casi una década, la población local de todo el país ha librado una lucha de David contra Goliat contra esta poderosa industria”, dijo, con la esperanza de que una ley prohíba la fracturación hidráulica de forma permanente.

(AFP)

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