INE y TEPJF se avientan la papa caliente en Coahuila

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A cuatro semanas de que el nuevo Gobernador tome posesión en Coahuila, quién ocupará dicho cargo es una incógnita.

El 5 de octubre, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) revocó la resolución del Instituto Nacional Electoral (INE) sobre los gastos de campaña del priista Miguel Ángel Riquelme, al considerar que el INE realizó mal los cálculos, aplicó criterios nuevos de manera indebida y no respetó el derecho de audiencia del tricolor.

El Tribunal Electoral ordenó al INE realizar un nuevo ejercicio de costos y gastos en varias conclusiones y emitir un nuevo dictamen sobre los gastos de campaña de Riquelme.

Sin embargo, el 30 de octubre, el Consejo General del INE confirmó que el Gobernador electo excedió los topes de gastos de campaña y reportó un rebase del 9.2 por ciento, colocando de nuevo a Riquelme en la antesala de la anulación de su triunfo electoral pues supera el límite del 5 por ciento permitido.

La Comisión de Fiscalización del INE determinó que Riquelme rebasó sus topes de campaña al no haber acreditado los gastos de edición y producción de 84 spots que se difundieron en redes sociales.  

Más tardaron los consejeros del INE en emitir una nueva resolución que el Tribunal Electoral en echárselas (de nuevo) para atrás.  

Al día siguiente de haber emitido el INE su decisión, los magistrados del TEPJF le ordenaron por unanimidad resolver la última queja sobre fiscalización de las campañas a Gobernador en Coahuila y le otorgaron un plazo de 10 días para que concluya con la revisión.

Y aquí estamos, ante un panorama sombrío de cómo serán las elecciones en 2018.

Los “desacuerdos” entre los árbitros electorales para validar o anular una elección plagada de irregularidades en Coahuila vienen a incrementar los niveles de descrédito del cual gozan ante la ciudadanía.

La sórdida batalla que libran los consejeros del INE con los magistrados del TEPJF son altos indicadores de la incertidumbre que viviremos en el proceso electoral el año próximo.

Las instituciones responsables de establecer las garantías democráticas en el país y ofrecer certidumbre en los procesos  electorales se encuentran camino al basurero de la historia en México.

El conflicto de la elección de Coahuila menoscaba la capacidad de los entes reguladores para garantizar elecciones limpias.

El TEPJF y el INE se han entrampado ante las exigencias de un gobierno que no quiere perder el poder, que le importa poco el desprecio ciudadano y que hará todo para ganar el 2018, así sea secuestrando a la autoridad electoral que ha demostrado poca o nula independencia del Legislativo y Ejecutivo.

El Tribunal Electoral le ha puesto al PRI-Gobierno y sus partidos comparsas una alfombra roja en su camino al 2018: echó para abajo las reglas de “cancha pareja” del INE que prohibían la promoción personalizada, favoreciendo al Gobierno y a las televisoras.

Invalidó también los lineamientos para regular la propaganda oficial, el reparto de programas sociales y la entrega de tarjetas (monederos electrónicos) durante las campañas electorales.

Vamos, el Tribunal Electoral les abrió la puerta a partidos para que en absoluta impunidad trasgredan las reglas del juego.

Así vamos al 2018, con los árbitros electorales en el fango y en medio de una parálisis legislativa donde las urgencias del país pasan a último término, primero sus intereses particulares y partidistas.

Aún falta por resolverse quién será el nuevo Fiscal de Delitos Electorales, otro golpe del Gobierno federal a la autonomía de las instituciones en México y ante el debilitamiento de éstas es evidente la incapacidad de la oposición para maniobrar ante el recrudecimiento de un autoritarismo cada vez más descarado.

El INE y el TEPJF se avientan la papa caliente en Coahuila, extraviaron su responsabilidad, cedieron su autonomía, degradaron su independencia.

Consejeros y magistrados electorales confundieron su papel en el ring y se treparon a la pelea no como árbitros, sino como contendientes y han sido noqueados.

¿Y los ciudadanos?

Qué trampa, que encrucijada más cara y sucia para la ciudadanía.

Qué papa más caliente.

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