Inconforma consulta de presidenciables realizada por el PRI en el Senado

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La consulta realizada a los senadores priistas para conocer sus preferencias sobre el próximo candidato tricolor a la Presidencia de la República, generó inconformidades.

Aunque el coordinador de la bancada del PRI en la Cámara Alta, Emilio Gamboa, supuestamente les argumentó que el ejercicio era a petición del Presidente Enrique Peña Nieto, hubo quien se negó a responder la consulta.

Joel Ayala, Carlos Romero Deschamps y Lilia Merodio fueron algunos de los más incómodos e incluso se negaron a llenar el formato que les fue proporcionado.

Lilia Merodio declaró al periódico Excélsior, que el ejercicio no fue solicitado ni por el Presidente Peña Nieto, ni por el presidente del PRI, Enrique Ochoa Reza, sino que fue iniciativa del coordinador Emilio Gamboa, quien les pidió expresar su opinión en torno a cuatro presidenciables, “porque dijo que él podía hacérsela llegar al Presidente Peña”.

La legisladora crítico que tenga que haber “papelitos” de por medio para hacer llegar una opinión al Presidente e insistió en que ella ha mostrado personalmente su postura al Mandatario.

No obstante, dijo que no serán ellos quienes van a tomar la decisión final.

“Va a haber una decisión y los priistas vamos a tener que ir todos juntos, en la unidad que siempre nos ha caracterizado, y en ese sentido, pues cualquier comentario que se deba hacer al Presidente de la República se hace de manera personal; eso lo externé”, afirmó la senadora.

El martes pasado, Emilio Gamboa informó a sus compañeros de bancada que iba a distribuirles una hoja para que expresaran su opinión sobre quién debería ser el candidato presidencial priista.

En la hoja estaban los nombres de Miguel Ángel Osorio Chong, José Antonio Meade, José Narro y Aurelio Nuño, y al final la palabra “otros”.

Los senadores debían señalar dos opciones y, si ninguno de los cuatro era de su preferencia, escribir el nombre sugerido.

Las senadoras Hilda Flores e Ivonne Álvarez fueron las encargadas de registrar los nombres de los senadores que estaban y de recoger los sobres cerrados, por los propios senadores, para meterlos en una caja, que fue sellada.

Lo que se acordó en la encerrona, fue discreción sobre el ejercicio. Pero el periódico Reforma lo hizo público de inmediato.

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