IDEOLOGÍA CANALLA

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La decisión de cerrar los ductos que distribuyen gasolina en el país para combatir así  a los llamados huachicoleros es consecuencia de una ideología canalla.

La ideología canalla es dogmática, autoritaria, y por ello irracional. Gracias a esa forma de tomar decisiones el desabasto de combustible pudo derivar en una parálisis nacional.

Más aún, la naciente Cuarta Transformación pudo haber terminado sus días ahorcada de una manguera de gasolina.

El término canalla, por cierto, lo puso de moda el presidente de la República cuando llamó así, a quienes acusaron a su Gobierno de estar detrás de la muerte de la gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso y del senador Rafael Moreno Valle.

La idea de castigar a los delincuentes cerrando válvulas es producto de un pensamiento obtuso, dogmático, que no mide consecuencias e inspira decisiones mucho más graves.

Si, como trascendió, en Pemex se están dando instrucciones a partir de la ideología canalla, eso significa que no solo se están cerrando ductos de gasolina sino cancelando contratos de importación de crudo bajo el argumento de que la compra de petróleo es propia de “neoliberales” y “neoporfiristas.”

Tal vez, lo sean, pero cancelar de pronto convenios sin tener un plan de sustitución de reserva energética, puede dejar al país en la más absoluta inmovilidad económica. En una crisis de impacto incalculable.

Lo peor de todo es que con esa misma ideología canalla se están despidiendo a miles de trabajadores, bajando sueldos y prestaciones, eliminando seguros médicos y dejando hospitales en manos de improvisados.

La ideología canalla solo es capaz de ver en blanco y negro. Es reduccionista. Divide a la sociedad en buenos y malos, en amigos y enemigos. Dice que sirve al pueblo, pero lo cierto, es que solo le interesa no traicionarse a sí misma.

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