Higa, capital del Edomex

El candidato del PRI a la gubernatura del Estado de México, Alfredo del Mazo, no tuvo empacho en asignar contratos de forma directa al empresario y constructor Juan Armando Hinojosa, mientras estuvo al frente de Banobras; ni tampoco en trasladarlo en aeronaves que le rentó a su empresa, para llevarlo a supervisar obras que él mismo construyó.

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Los mirreyes mexiquenses tienen más en común que un abuelo originario de Atlacomulco…

Se trata de un constructor, polémico durante toda la administración de Enrique Peña Nieto, no sólo por ser quien aumentó drásticamente los contratos de obra con el gobierno federal, sino porque éstos le fueron asignados de forma directa, sin ninguna licitación de por medio.

Su nombre es Juan Armando Hinojosa Cantú, quien desde la revelación de la Casa Blanca (reportaje de la periodista Carmen Aristegui que reveló que la familia presidencial habitaba una casa propiedad del constructor tamaulipeco), ha estado en boca de todos.

Se sabe que es el consentido de la Presidencia de la República y ahora se sabe también que es el consentido de Alfredo del Mazo, candidato del PRI a gobernador del Estado de México.

Al tomar las riendas del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras) en 2012, el círculo cercano a Alfredo del Mazo, tomó determinaciones en cuanto a los servicios internos que tendría el nuevo Director.

Una de ellas, fue concluir el contrato que desde 2006 tenía el Banco con una compañía de taxis aéreos llamada Aerolíneas Ejecutivas, S.A. de C.V., para adjudicar el servicio de manera directa a Eolo Plus S.A. de C.V., una empresa perteneciente a Grupo Higa, propiedad de Juan Armando Hinojosa, por un importe de 10.7 millones de pesos.

Otra de las decisiones que llaman la atención, es la contratación de las empresas Teya y Concretos de Obra Civil del Pacífico (también de Grupo Higa), para que a través de una invitación restringida concluyeran dos tramos carreteros de la autopista Guadalajara-Colima. Pues, a pesar de que la obra data de 2010, no fue concluida en tiempo y forma, y tuvo que recurrirse a otras empresas para que la terminaran. Esto ocurrió en 2013 y el costo del chistecito fue nada más y nada menos que de mil 620 millones de pesos (que, sumados a otros créditos y contratos designados por Banobras a Higa, dan un total de más de 4 mil millones de pesos).

Pero donde de plano ya la puerca torció el rabo, fue cuando se juntaron ambas cosas, y no sabemos si por ocurrencia de éste o de aquel, se lanzaron a supervisar esas obras, tanto Alfredo del Mazo, como el ingeniero Juan Armando Hinojosa. Sí, como lo leen, juntos, en el mismo vuelo, tal como lo señalan las bitácoras que obran en poder de éste, su diario digital.

De acuerdo a esos documentos (algunos membretados con el logo de Eolo y otros más con puño y letra del piloto), ambos personajes volaron en el avión tipo CL60, matrícula XA-OHS, Bitácora 296, Ruta TLC-GDL-COL-TLC (Toluca-Guadalajara-Colima-Toluca) el 15 de mayo de 2014.

Juntos hicieron varios vuelos más, según documenta una auditoría ordenada por la Secretaría de la Función Pública, en abril de 2015, la cual pudo dar cuenta de dos cosas: 1) que las fechas y los horarios en las diferentes bitácoras son los mismos, aunque las rutas y los pasajeros (salvo Del Mazo e Hinojosa) son diferentes; 2) que en los vuelos viajaron personajes que no eran funcionarios públicos, uno de ellos Juan Armando Hinojosa Cantú. 

En un documento adjunto, la Función Pública hace otra observación: considera injustificada la adjudicación directa del contrato de servicios aéreos a la empresa Eolo, por lo cual sólo sugiere que se implementen medidas correctivas y preventivas, y no que se denuncie a quienes estuvieron involucrados en esa contratación.

Uno de ellos, fue el secretario particular de Alfredo del Mazo, Sergio Ricardo Chavelas Maruri, quien no tenía por qué firmar ese documento, pues es de competencia exclusiva del área de administración. 

Y junto con él, Víctor Rodrigo Curioca Ramírez (Sub director de Recursos Materiales) y Leticia del Carmen Pavón Hernández (Gerente de Adquisiciones).

En tinieblas

El pasado mes de enero se hizo una solicitud de acceso a la información a través de la Plataforma Nacional de Transparencia, con folio 0632000008417, que contenía las siguientes especificaciones:

“Copia simple de las bitácoras y hojas de servicio de Transportación Aérea Ejecutiva que proporcionó empresa Eolo Plus SA de CV desde marzo de 2013 a la fecha. En caso de contener datos personales, se solicita una versión pública de los documentos”.

En respuesta, Banobras buscó una ampliación de plazo para “buscar los documentos” y dar respuesta a la solicitud, y en ese inter, coincidentemente fue ordenada una auditoría por parte del Sistema de Administración Tributaria, por lo que los documentos para responder la solicitud, no podrán ser consultados… Adivine usted hasta cuándo: ¡Hasta el mes de junio de 2017, justo cuando termina el proceso electoral para la gubernatura del Estado de México! ¡Qué bonita casualidad!

Una forma de gobernar

El grupo priista del estado de México, encabezado por Enrique Peña Nieto, tiene una Sui generis forma de gobernar: administran el dinero público como si fuera propio.

Desde reuniones privadas con directivos de la empresa brasileña Odebrecht (que hoy están en prisión acusados de corrupción alrededor del mundo), hasta un supuesto financiamiento para campañas electorales por la constructora española OHL (a través de la ampliación de periodos de explotación de las concesiones del Circuito Exterior Mexiquense y del Viaducto Bicentenario, según denuncia la organización Ahora, encabezado por Emilio Álvarez Icaza), el círculo de priistas mexiquenses que actualmente está en el poder, han puesto a su forma de gobernar el sello de la casa.

Pero la joya de la corona, es Grupo Higa, por medio del cual, han conseguido lujosas mansiones y gangas para adquirirlas a precios muy por debajo del mercado.

Por mencionar algunas de las maldades que en conjunto han hecho, tenemos: la carretera Toluca-Naucalpan, la remodelación (o reconstrucción) del hangar presidencial sin licitación de por medio (y peor aún, con dinero del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, cuando éste no tiene dentro de su título de concesión la administración del predio que ocupa ese hangar, lo que podía incluso ser calificado como desvío de recursos), proyectos de autopistas, acuerdos para traslados de funcionarios y la intención de participar en la licitación para la construcción del nuevo aeropuerto capitalino.

Sin embargo, lo que destaca de todo esto, es la Casa Blanca, dada a conocer través de un reportaje dirigido por la periodista Carmen Aristegui que, en 2014 evidenció un conflicto de interés que involucró a la Primera Dama, Angélica Rivera en la compra de una casa con valor de 7 millones de dólares, adquirida con un crédito proveniente de Grupo Higa.

¿De verdad es ésta la forma en la que los Atlacomulquitos pretenden seguir gobernando?

Júzguelo usted mismo.

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