Helicóptero donde murió Martha Erika Alonso no debió volar: SCT

Al presentar su informe final, Javier Jiménez Espriú dijo que la aeronave donde falleció la entonces Gobernadora de Puebla “debió haber estado en tierra

Javier jJménez Espriú, secretario de Comunicaciones y Transportes
- Publicidad -

Javier Jiménez Espriú, secretario de Comunicaciones y Transportes, informó que la causa probable del accidente aéreo en el que murió la entonces Gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso, su esposo Rafael Moreno Valle y la tripulación fue la pérdida de control del helicóptero, debido a daños en los actuadores lineales de la aeronave.

El funcionario acusó que el reporte final reveló que 11 días antes del accidente la aeronave tenía daños en piezas que mueven las aspas del motor.

El dictamen de la investigación señala que la perdida de control del aparato fue “debido a un alabeo (curvatura) repentino hacia la izquierda que no fue recuperado por el piloto al mando, provocando que el helicóptero se invirtiera en vuelo e impactara esa configuración contra el terreno”.

Durante la conferencia matutina de Andrés Manuel López Obrador, el secretario reveló que el piloto solamente contaba con tres segundos para recuperarse de la maniobra.

Dijo que de acuerdo a las investigaciones no se detectó que antes del impacto existiera el desprendimiento de alguna de las piezas del helicóptero.

Además, en la inspección de los restos del cuerpo de la aeronave y de los motores no se encontró evidencia de falla alguna que hubiera impedido su funcionamiento.

Aunque la información disponible para la investigación fue limitada debido a la falta de registradores de vuelo protegidos contra impactos y al daño severo al helicóptero por el impacto e incendio, se pudo determinar que el alabeo repentino hacia la izquierda se debió posiblemente a que ambos actuadores lineales de alabeo se extendieron de manera simultánea, sin haber comandados.

Un actuador lineal es una pieza que se utiliza para convertir el movimiento circular de un motor en movimiento lineal.

De tal forma, Jiménez Espriú confirmó que la revisión de los motores no reveló mal funcionamiento, sin embargo en los actuadores de los sistemas sí “hubo hallazgos importantes”.

Incluso en uno de los actuadores se encontraron dos tornillos sueltos.

Sin embargo, este actuador no fue el que había presentado fallas en el pasado.

Cabe señalar, que según el reporte final, en México ningún taller de mantenimiento tiene autorización ni capacidad para realizar trabajos en este tipo de actuadores, solo lo puede hacer el fabricante o un taller autorizado por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA).

Desde 2017, la tripulación de la aeronave señalaba que “al estar volando se desviaba de rumbo ocasionalmente”, pero esa condición no se presentaba en todos los vuelos.

En el lugar del accidente, tampoco se encontraron materiales externos, aves, proyectiles o evidencias de daños que acreditaran la existencia de actos de sabotaje o explosivos.

Se señala que entre los factores contribuyentes al accidente se encuentran prácticas de mantenimiento ineficaces por parte de la empresa que proporcionaba el servicio de mantenimiento; inadecuada cultura de seguridad operacional del operador; presión del operador para que se continuara realizando vuelos aún con el conocimiento del mal funcionamiento intermitente de actuador lineal, e insuficiente supervisión del mantenimiento y operación, por parte de la autoridad de Aviación Civil.

(Con información de Milenio)

Comentarios