Hallan en Asia Central las formas más antiguas de uso del cannabis

Cementerio de Jirzankal. Foto: Xinhua Wu / Institute of Archaeology, Chinese Academy of Social Sciences / AFP
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En un cementerio ubicado en el macizo del Pamir, en Asia Central, el aire se llena de notas de un arpa antigua, un fuerte perfume a enebro y un olor aún más potente a cannabis.

Estamos en una ceremonia en honor a los dioses, o los muertos, hace 2 mil 500 años.

Los rituales, reconstruidos por arqueólogos a partir de excavaciones en este sitio emplazado en la provincia china de Xinjiang, representan el uso más antiguo del cannabis, conocido por sus propiedades psicoactivas.

El descubrimiento, publicado el miércoles en la revista Science Advances, añade cannabis a la manzana, las nueces y muchos cultivos que han evolucionado durante siglos a sus formas modernas a lo largo de las rutas de la seda, dice Robert Spengler, el principal arqueobotánico que intervino en el estudio.

“Las rutas comerciales de los primeros Caminos de Seda funcionaban más como los radios de una rueda que como un camino largo y recto, lo que colocaba a Asia Central en el corazón del mundo antiguo”, dice el científico, que trabaja en el Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana de Alemania.

Una forma más antigua de cannabis en el este de China fue domesticada por los humanos por su aceite y su fibra hace 6 mil años: el cáñamo. Pero este cáñamo no tenía las mismas propiedades psicoactivas.

El sitio en cuestión es el cementerio de Jirzankal, cerca de la frontera actual entre China y Tayikistán.

Los arqueólogos han descubierto, en ocho tumbas, un total de diez grandes cuencos de madera que contienen piedras con rastros de fuego.

El cementerio en sí tiene características notables. Ubicado a más de 3 mil metros sobre el nivel del mar, su superficie está cubierta de guijarros y piedras blancas y negras, que forman grandes franjas blancas y negras alternas. Montañas funerarias salpican el paisaje.

Los científicos analizaron los tazones de madera y las piedras quemadas utilizando una técnica de cromatografía (espectrometría de masas), empleada a menudo por la policía científica y cada vez más por los arqueólogos.

El principio de esa técnica es que los componentes químicos son separados para identificarlos a nivel molecular.

“Para nuestro deleite, encontramos los biomarcadores del cannabis y, en particular, los componentes químicos relacionados con sus propiedades psicoactivas”, dice Yimin Yang, coautor del estudio y profesor en la Universidad de la Academia China de Ciencias.

Las moléculas detectadas fueron principalmente de cannabinol (CBN). El principal ingrediente psicoactivo del cannabis, el tetrahidrocannabinol (THC), se convierte en CBN en contacto con el aire.

El descubrimiento de arpas angulares, los instrumentos utilizados en los funerales, y la composición de los cuencos hechos de madera de enebro, que emite un fuerte olor a trementina, terminan por completar el cuadro ritual: personas reunidas en torno a una nube espesa alucinógena para una celebración.

¿Quiénes eran los muertos?

Las tumbas contenían a la vez a una persona aparentemente muerta por causas naturales, y a cuerpos que presentaban marcas de golpes, signos que sugieren posibles sacrificios humanos.

El análisis de ADN, en vías de realización, puede ayudar a saber si los muertos pertenecían a la misma familia.

Dos teorías podrían explicar la aparición gradual, a lo largo de los siglos, de un cannabis con cada vez mayor concentración de THC.

O bien el cannabis fue seleccionado metódicamente por los productores que buscaban aumentar los niveles de THC, o bien evolucionó por “hibridación”, a través del transporte y los intercambios humanos, favoreciendo los cruces entre diferentes variedades.

Estos trabajos, además, completan un poco más un viejo rompecabezas sobre el antiguo uso de los narcóticos.

En el siglo V antes de Cristo, el historiador griego Heródoto había descrito a habitantes de las estepas del Caspio que estaban reunidos en una pequeña tienda de campaña, donde quemaban plantas en un recipiente con piedras calientes.

También está la sustancia mítica del “soma”, mencionada  en los antiguos textos hindúes, así como el “haoma” de los zoroastrianos.

“Espero que hayamos revivido el interés por estudiar el uso antiguo de las plantas en esta parte del mundo”, dijo Robert Spengler.

(AFP)

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