Hacia un cambio radical en la política antidrogas

- Publicidad -

En los últimos cinco años, solamente en la Ciudad de México, el delito de homicidio ha crecido en un 82%, según fuentes del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. La razón de ese aumento lo es sin duda, de manera principal, la guerra entre pandillas de narcomenudistas que se enfrentan por el control de la venta de estupefacientes en la capital del país.

A pesar de que los sucesivos gobiernos perredistas, que han ejercido como autoridades locales durante los últimos veinticuatro años, siempre han negado la presencia de cárteles en el otrora Distrito Federal, la realidad es que estos operan a sus anchas el vasto territorio del Valle de México y lo hacen cada vez de forma más violenta.

La Unión de Tepito y su antagonista Fuerza Anti-Unión, el Cártel de Tláhuac y otros más de fuera como la Familia Michoacana, el Cártel del Golfo y el de Jalisco Nueva Generación tienen todos actividades en la zona metropolitana. Su crecimiento y desarrollo se debe no solo a la incompetencia y complicidad evidentes de la mayoría de los cuerpos policíacos, sino también a la absurda política prohibicionista antidrogas que ha prevalecido en el país desde hace más de sesenta años.

El prohibicionismo ha probado ser desde siempre la más contraproducente de las estrategias y solo ha provocado una escalada de violencia y millones de muertos, acompañados del crecimiento de la corrupción y de la impunidad.

La semana pasada el expresidente Ernesto Zedillo presentó el más reciente informe de la Comisión Global sobre Política de Drogas de la cual forma parte junto con connotados investigadores y académicos y hasta antes de su fallecimiento, integrada también por el ex secretario general de la ONU, Kofi Annan.

En el fondo, más que un informe, el documento intitulado LA POLITICA DE DROGAS EN MÉXICO: CAUSA DE UNA TRAGEDIA NACIONAL, entraña una serie de propuestas que tienden a un cambio radical e indispensable para que esta tragedia no se siga extendiendo.

En su presentación, el expresidente Zedillo reconoció que él mismo como gobernante, se equivocó en su visión sobre el problema al darle continuidad a las medidas persecutorias y criminalizadoras del comercio, posesión y consumo de drogas en México.

Más allá de una legalización absoluta, el documento sugiere una regulación del mercado por parte del Estado al tiempo que se lleve a cabo una intensa campaña de información y prevención sobre los posibles daños que el uso y la adicción a ciertas sustancias (hoy prohibidas) pueden entrañar.

Desde la mariguana, pasando por la heroína, la cocaína, los inhalantes y otras drogas sintéticas, el informe desgrana una metodología que necesariamente debe ser tomada en cuenta por nuestras próximas autoridades tanto federales como locales si realmente quieren revertir la ola de muertes  que se ha apoderado del país y que no ha dejado de crecer en las últimas décadas.

La violencia generada por el prohibicionismo es un problema real de salud pública mayor al del mercado que se pretende combatir mediante las disposiciones legales actuales, señala también el documento y ha incidido por primera vez en mucho tiempo en la disminución del crecimiento de las expectativas de vida en las zonas donde el conflicto es mayor, principalmente en el norte del país y en estados como Guerrero y Veracruz. Los millonarios recursos que se invierten por parte del Estado en la lucha contra el narcotráfico, bien podrían reorientarse positivamente hacia campañas informativas de prevención de adicciones y al tratamiento de personas afectadas por estas. Transitar de la prohibición a la regulación, liberar a las personas que se encuentran privadas de su libertad por delitos no violentos relacionados con drogas, despenalizar el uso de todas las drogas y dar acceso legal y regulado a las mismas, son algunas de las premisas del informe. Sin duda se trata de un enfoque valiente y valioso que deberá ser tomado en cuenta e implementarse a pesar de las resistencias que sin duda se generarán por los grupos más conservadores y miopes de nuestra sociedad.

Así como la Iglesia católica, ha pedido perdón por los crímenes de acción u omisión que sus miembros han cometido a lo largo de la historia, llegará el día en que los gobiernos de los distintos países deban pedir perdón a sus gobernados por los millones de muertos dejados en el camino por una política prohibicionista y absurda en relación con las drogas.

El documento completo puede consultarse en:

http://consejomexicano.org/multimedia/1537888545-44.pdf , sin duda vale la pena leerlo.

Aquí nos vemos, yo voy derecho…

Comentarios