Entre el golpeteo político y las maromas te veas

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A cuarenta días de haber iniciado esta Administración, la polarización en las redes sociales que, de cierta forma, es un fiel reflejo del comportamiento de un sector importante de la sociedad, continúa en ascenso; ni la larga campaña electoral, la elección, ni la eterna transición, fueron suficientes para relajar los ánimos.

El trepidante ritmo con el que arrancó López Obrador su gestión, las problemáticas a las que se ha enfrentado, los intereses que ha trastocado con algunas de sus decisiones, los errores que ha cometido con otras, la falta de coordinación entre los miembros de su gabinete y la gran deficiencia en la comunicación social, han sido catalizadores de alto impacto para la batalla campal, y ya solo hay dos bandos, uno a favor de López Obrador y otro en contra.

Esta radicalización de la opinión es alimentada diariamente, la polarización de la sociedad, aunque la proporción es muy dispareja, es completamente palpable y el resultado es muy simple: el encono sigue creciendo.

En este enardecido espectro, donde la verdad y la realidad ya no importan, las expresiones trastocan las ideologías individuales y se convierten en elementos de violencia: actitudes misóginas, discriminatorias, de violencia de género o contra los grupos vulnerables, racismo y clasismo, se presentan en ambos bloques.

Opinólogos, politólogos, columnistas, titulares de noticieros, políticos, diputados, senadores y secretarios de Estado, expresidentes y la sociedad en general participan en esta ola gigante de desinformación y falso debate.

El debate no existe si el diálogo brilla por su ausencia y las descalificaciones viscerales y la disputa, son el común denominador.

El golpeteo político en contra de Andrés Manuel no cesa, y las maromas para justificar algunas de sus acciones, tampoco. Las razones y los argumentos pasan a segundo plano, pues inmediatamente después de un planteamiento concreto, comienzan los ataques orquestados por hordas de golpeadores cibernéticos, comienzan a descalificar, insultar, agredir, amedrentar y/o amenazar; por lo que el mensaje original se erosiona y solo quedan rastros de violencia.

Esta exposición es solo eso, sin más pretensiones que poner el tema sobre la mesa, porque se están generando espacios de odio patológico, que no le abonan nada a la sociedad y por ende al país.

Es un llamado general a la reflexión, al uso de argumentos, a la denuncia constructiva, al desuso de las falacias crónicas y los documentos apócrifos.

Las redes sociales son un instrumento excepcional que ha transformado al mundo, el mal uso de ellas es sumamente peligroso.

La crítica, cuando es constructiva, genera nuevas ideas, los argumentos sólidos generan consciencia; aunque nuestro interlocutor no lo acepte.

Mientras todo esto sucede y aunque muchos no lo puedan creer, el nivel de aprobación de López Obrador, sigue en ascenso y yo sigo anhelando sin desperdicio que le vaya bien.

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