El Gobierno que “más ha apoyado a las mujeres”

“La igualdad de las mujeres debe ser un componente central en cualquier intento por resolver los problemas sociales, económicos y políticos”.- Kofi Annan.

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Estaba por cumplir sus primeros tres meses como el nuevo Mandatario de México, cuando Andrés Manuel López Obrador arrancó su combate contra los derechos de las mujeres que ha caracterizado estos dos años de su Presidencia.

Febrero fue el mes que le gustó para inaugurar su desdén presidencial hacia quienes se han convertido en la reserva moral de este país feminicida: las mujeres.

A principios de febrero de 2019 su gobierno canceló la entrega de apoyos a las estancias infantiles. Días después, López Obrador ordenó la suspensión de recursos federales a los refugios para mujeres y sus hijos víctimas de violencia extrema. En ambos casos argumentó corrupción. Delitos que no han sido denunciados ante las autoridades correspondientes en lo que va de su administración.

El Presidente decidió que los recursos fueran entregados directamente a los padres, “que ellos decidan si dan ese dinero a sus hermanas, a una tía, a sus abuelos” para que cuiden de sus hijos, afirmó en ese entonces. El apoyo a mujeres que están en situación de violencia extrema, también será directo, algo así: “si tu marido o pareja te agrede, te viola, te deja medio muerta a golpes cada que le da su gana, si amenaza con matarte a ti y a tus hijos por si se te ocurre escapar, no te preocupes, acude a nosotros, tu gobierno de confianza, por tu sobrecito con lana para que remedies tu terrible existencia”.

En vez de limpiar las telarañas de la casa, el gobierno de AMLO, la demuele. En lugar de reforzar probados modelos, triunfos de la sociedad civil, que ofrecen una atención integral a infantes y a mujeres víctimas de violencia, el presidente los desacredita. En vez de fortalecer infraestructuras que acortan condiciones de igualdad y crean acceso a niveles de bienestar para las mujeres y sus hijos en nuestro país, su administración las debilita.

Todo con la finalidad de robustecer su esquema de entrega de apoyos en efectivo con motivos clientelares.

“AMLO es el Presidente más feminista de la historia contemporánea”, afirmó hace meses la titular de la Secretaría de la Función Pública (SFP) en su cuenta de Twitter. Así describió Irma Eréndira Sandoval al hombre que desde el atril presidencial acusa a mujeres víctimas de violencia de ser financiadas por “conservadores” que quieren “golpear a su gobierno”, solo porque osan salir a las calles a exigir respeto por sus derechos, a exigir justicia por sus hijas violadas y asesinadas. El hombre que estigmatiza a feministas, que desacredita la lucha de miles de mujeres porque le enfurece el legítimo reclamo de quienes están hartas de la indolencia, de la incompetencia de autoridades que las criminalizan en vez de ir tras sus agresores. El hombre que afirmó que el “90% de las llamadas de auxilio de mujeres al 911 son falsas” sin ofrecer una sola prueba. El hombre que niega el incremento de la violencia contra las mujeres en su gobierno cuando datos oficiales lo desmienten.

En julio pasado, durante una de sus conferencias matutinas, el Presidente López Obrador afirmó que “nunca se había protegido tanto a las mujeres de México como ahora”, y negó la reducción del presupuesto a programas de atención y protección de mujeres víctimas de violencia. Pero la realidad insiste, los datos duros destruyen el discurso falaz del tabasqueño.

Su gobierno canceló la entrega de recursos a las Casas de la Mujer Indígena y Afromexicana (CAMI), refugios que ofrecen atención especializada a mujeres indígenas que enfrentan violencia y buscan atender su salud sexual y reproductiva.

Su gobierno recortó en un 75% el presupuesto del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), redujo los apoyos a instancias y mecanismos que atienden la violencia de género.

Sus legisladores eliminaron el programa de Escuelas de Tiempo Completo, un golpe durísimo para madres jefas de familia que trabajan. Aparte de aprobar la redirección de los recursos del Fondo Salud, que cubría la atención en materia de salud maternal, sexual y reproductiva, que atendía cáncer de mama y cervicouterino, entre otros.

El desmantelamiento a los programas de apoyo a la mujer en prácticamente todos los rubros en su administración es más que evidente. En lugar de fortalecer a las instituciones garantes de la igualdad, en lugar de destinar más recursos públicos a programas diseñados desde una perspectiva de género, las debilita.

El “gobierno que más ha apoyado a las mujeres” vulnera sus derechos todos los días. Las mujeres no somos prioridad en el proyecto de nación de López Obrador. Qué ironía, su desdén presidencial es directamente proporcional a que sean justamente las mujeres de este país quienes más de una vez le han marcado la agenda.

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