El Gobierno federal sólo revisa la calidad de 50% de sus obras

La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) argumenta que sólo cuenta con capacidad económica para verificar cinco de cada diez proyectos a nivel nacional.

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La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) solo verifica la calidad de la mitad de las obras que construye y argumenta que no cuenta con los recursos suficientes para revisarlas todas… ¡Pero sí para pagar sobreprecios, ¿no?

Tan sólo durante el 2017 la dependencia federal disminuyó los recursos para trabajos de verificación de 300 millones gastados el año pasado a 120 millones de pesos este año; pasó de verificar 5 mil 500 a 2 mil 475 kilómetros durante ese periodo.

La propia SCT advirtió de los problemas que se generan por no contar con los recursos necesarios para realizar los trabajos de revisión, según detalla el Programa de Verificación de Calidad de las obras de construcción, del cual obtuvo una copia el periódico El Universal.

La dependencia explica que si no se cuenta con dichos recursos, no dispondrán de información confiable y suficiente de la calidad con que se realizan las obras de infraestructura vial, porque se carecerá de “los elementos suficientes que le permitan evaluar y analizar la calidad de las obras de construcción, modernización y conservación”.

Además, la SCT se lava las manos aclarando que todo el tema de “control de calidad” es responsabilidad de la constructoras asignadas a los proyectos y que ellos sólo realizan la supervisión de los trabajos de forma aleatoria y en una escala mucho menor al carecer del personal y equipos suficientes.

La Secretaría aclara que los controles de calidad deben ser hechos por terceros pues “realizarlo por la administración no es viable, debido a que no se cuenta con el equipo y personal técnico suficiente para ejecutarlo”.

En caso de que quisiera hacerlo el Gobierno, se deberían destinar recursos de operación consistentes en combustibles, lubricantes, viáticos, pasajes, mantenimiento de equipos y vehículos, reposición de equipos de medición y exploración, entre otros gastos que explican tendrían un excedente en el ejercicio fiscal.

Según la SCT se necesitarían 291 especialistas (31 jefes de verificación de calidad, 31 jefes de laboratorio, 93 laboratoristas y 136 auxiliares de laboratorio) para lograr revisar la calidad de 5 mil 500 kilómetros en promedio al año, sin embargo hoy en día solo cuentan con 54 técnicos, los cuales además realizan otro tipo de labores.

Lo anterior ha provocado que un sólo residente de obra tenga que estar a cargo de dos o más proyectos de construcción de carreteras federales, cuatro o más de conservación “ y de carreteras alimentadoras y caminos rurales más de 10 obras a la vez”.

Más allá de hacer cualquier tipo de supervisión, la Secretaría reconoce que por la insuficiente capacidad para realizar controles de calidad, los técnicos se limitan a administrar contratos.

“Nosotros lo único que hacemos es verificar que el compromiso que tienen las empresas constructoras en unas muestras, que representan 10, se vea si es correcto lo que están haciendo, si lo es se da el aval, y si no lo es no es sujeta de pago”, explicó el director general de Servicios Técnicos de la SCT, Felipe Verdugo.

El funcionario admitió que se cuenta con 120 millones de pesos para el presupuesto en verificación de calidad de carreteras libres, aunque en el caso de las autopistas el control de calidad se hace en obras en ejecución a través de los ingenieros independientes donde ellos supervisan y controlan los proyectos, dan sus avances financieros y también vigilan la calidad; sin embargo, está a cargo de los fideicomisos que se forman para atender y otorgar los recursos, pero ese es un tema que la secretaría no atiende con recurso fiscal, eso lo atiende cada concesionario.”

Ahora tenemos más claro por qué tragedias como la del socavón en Cuernavaca no son obra de la casualidad ni mucho menos culpa de las fuertes lluvias propias de la temporada.

Y más claro nos queda aún, el por qué el titular de la SCT sobrevuela (y no transita) las vías que construyen o reparan sus cuates de HIGA… Pues justamente, ante la supuesta falta de recursos para la revisión, aceptan el ride de sus amigotes.

(Con información de El Universal)

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