Francia detiene a Nicolás Sarkozy

El expresidente galo fue detenido, acusado de financiamiento ilegal nada menos que del líder libio Muamar Gadafi

AFP PHOTO / CHRISTOPHE SIMON
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Nicolás Sarkozy fue detenido este martes y trasladado a las instalaciones de la policía judicial de Nanterre al oeste de París para ser interrogado por un presunto financiamiento ilegal de su campaña presidencial de 2007.

Tal delito, cometido durante su campaña, le habría permitido conquistar la jefatura del Estado.

La fuente del financiamiento, ciertamente es inusual, pues la policía judicial sospecha desde hace años que el antiguo dirigente libio Muamar Gadafi, pudo participar en la campaña electoral de Sarkozy en 2007.

Paradójicamente, Francia participó en 2011 en el grupo de países, encabezados por Estados Unidos,  que intervinieron en Libia.

El esposo de la actriz y cantante Carla Bruni, que en febrero cumplieron 10 años de matrimonio, (a pesar de las sospechas que su unión era una maniobra publicitaria) siempre ha negado las acusaciones de los apoyos ilegales, asegurando que todo se debe a un “complot”.

La detención e interrogatorio, puede durar como límite 48 horas; tras lo cual podría ser dejado en libertad.

Los problemas para Sarkozy comenzaron en 2012 tras la publicación de un par de reportajes del diario digital Mediapart que citaba un documento de exdirigentes libios en la clandestinidad en el que existía “un principio de acuerdo” para ayudar al candidato francés en su carrera hacia el Elíseo.

Anteriormente Sarkozy ya había sido acusado por el delito de financiamiento ilegal, pero de su campaña de 2012, donde en su búsqueda por un nuevo periodo al frente del Estado, habría gastado 48,8 millones de euros, cuando el límite legal era de 22,5.

Tales desembolsos habrían sido ocultados a través de un complejo sistema de facturas falsas emitidas por la empresa Bygmalion.

A pesar del excesivo gasto, Nicolás Sarkozy perdió la batalla con Françoise Hollande.

Cabe recordar que Jaques Chirac fue el primer Presidente francés que terminó por ser condenado por delitos comunes, también por financiamiento ilegal de su partido siendo alcalde de París, entre 1977 y 1986.

Si antes los promocionales del Gobierno mexicano aseguraban que la violencia ocurría en países muy lejanos, para de esa forma tranquilizar a la ciudadanía, hoy la clase política se puede consolar diciéndose a sí misma que los juicios a los expresidentes se dan ¡muy pero muy lejos!

(Con información de ABC y El País)

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