Exterminio en Veracruz

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En el Veracruz de Javier Duarte, era un secreto a voces: sus fuerzas policiacas secuestraban a civiles, los torturaban, los asesinaban o los entregaban a grupos delincuenciales. Personas que desde entonces, la gran mayoría de ellas, están en calidad de desaparecidas.

Testimonios asentados en declaraciones ministeriales de testigos protegidos detallan el horror que estos civiles vivieron a manos de dos grupos de policías estatales bajo el mando de Arturo Bermúdez Zurita, el exsecretario de Seguridad Pública de Duarte.

El primer grupo llamado Fuerza de Reacción, eran los encargados de localizar y detener a los sospechosos de vender droga, a supuestos integrantes de los Zetas, para después ser entregados a un segundo escuadrón de policías de élite, llamados los Fieles. Las víctimas eran llevadas a las instalaciones de la Academia de Policía El Lencero, en Jalapa, Veracruz; donde eran torturadas por los Fieles por días, asesinadas y posteriormente arrojadas a las barrancas de La Aurora o en fosas clandestinas.

Escuadrones de la muerte que actuaron bajo el mando de Arturo Bermúdez Zurita, quien tras permanecer en prisión preventiva, acusado por el delito de desaparición forzada en agravio de 15 personas, enriquecimiento ilícito, abuso de autoridad y tráfico de influencias, desde diciembre del 2018 enfrenta su proceso en libertad, tras la modificación de la medida cautelar de prisión, decretada por una jueza de control, toda vez que el delito de desaparición forzada no está considerado como grave en el Código Penal, con lo cual el funcionario, quedó en libertad.

Y como suele ser la regla en nuestro país y gracias a la deficiente labor de la Fiscalía General del Estado de Veracruz a cargo de Jorge Winckler Ortiz, el exfiscal de Javier Duarte, Luis Ángel Bravo Contreras, quien se encontraba en prisión desde hace un año, acusado de la desaparición forzada de 12 personas, de entorpecer investigaciones y de encubrimiento de responsables, este miércoles 22 de mayo, se fue a su casa a cumplir el proceso en su contra en arraigo domiciliario, consecuencia de las fallas en el debido proceso y las violaciones a sus derechos humanos que documentó la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH).

Junto con el exfiscal de Duarte, a otros dos altos funcionarios imputados por la Fiscalía de Winckler por el delito de desaparición forzada, les fueron modificadas sus medidas cautelares para que continúen el proceso bajo arraigo domiciliario.

Chulada de justicia la nuestra. En nuestro país, altos mandos policiacos pueden tener bajo su servicio a grupos de policías coordinados para detener, torturar y desaparecer civiles y no pasa nada.

Testimonios, fotos, videos, documentos, pruebas que detallan la barbarie a manos de los policías de Javier Duarte, en manos de un fiscal incompetente se vuelven nada, se convierten en heridas abiertas para los familiares de las víctimas que claman por una justicia que nunca llega.

Ante los pésimos, vergonzosos, resultados que ha dado la Fiscalía de Veracruz, ante su indolencia, ante su torpeza, ante su deficiente trabajo, ¿cómo es posible que Jorge Winckler continúe en el cargo?

El exsecretario de Seguridad Pública de Veracruz, acusado de tener bajo su mando a escuadrones de la muerte, el exfiscal de Javier Duarte, acusado de encubrir la desaparición de civiles, están en libertad. Gracias a fallas de la Fiscalía.

¿Qué espera Jorge Winckler para renunciar?

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