Eterno obituario

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A diferencia del “Nadie sabe nadie supo, quién se chingó la Conasupo”, hoy sabemos mucho más de lo que los vivales quisieran. La gente sabe quién informa y quién engaña. Por eso, cuando el dinero no sirve ni para sembrar la duda, entonces se siembra el miedo para cosechar terror.

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