Escuelas cerradas

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Algo de lo peor que puede pasarle a la juventud de cualquier país es, sin duda, que su derecho a la educación se vea interrumpido por cualquier causa. Más grave aún que dicha interrupción se deba a oscuros intereses políticos.

Hasta la semana pasada, más de diez escuelas entre preparatorias y facultades de la Universidad Nacional habían sido tomadas por grupos de porros encapuchados, hombres y mujeres que con el pretexto de exigir mayor seguridad y protección para las estudiantes, no solo han cerrado las puertas de los planteles de manera violenta, sino que también han realizado actos vandálicos en las instalaciones.

A esta sinrazón, se añade el hecho de que a pesar de que dichos actos son a todas luces ilegales y en muchos constitutivos de delitos, nadie sea detenido por los mismos y las autoridades se mantengan al margen por el inveterado y malentendido concepto de la autonomía universitaria. Como si la misma supusiera que la UNAM es tierra de nadie o un territorio extranjero.

Es claro que existen grupos de interés político que intentan desestabilizar al rector Graue, quien fuera recientemente reelecto para otro periodo de cuatro años. Son esos grupos los que financian y organizan estos paros y tomas de instalaciones. Es esa la mano negra” a la que han hecho referencia tanto el Presidente de la República como la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, sin que hasta ahora, nadie se haya atrevido a ponerle nombres y apellidos. Por desgracia a quienes auspician esta clase de movimientos lo que menos les importa son los jóvenes afectados por los paros. Los estudiantes verdaderos, -como ha sucedido siempre-, son rehenes de los intereses políticos de quienes pretender hacerse del control de nuestra máxima casa de estudios una vez más.

Es urgente que se conozca la verdad y que se sepa de quién es la mano que mece la cuna, pero es más urgente que la sociedad entera exija la entrega y desocupación de las instalaciones escolares para que los cursos puedan continuar y no se corra el riesgo de perder el semestre. Padres de familia, estudiantes y maestros deben actuar de manera coordinada y exigir a las autoridades universitarias y del gobierno que les quiten las máscaras y capuchas a quienes quieren boicotear su formación académica. También a esto se debe decir ¡ya basta!

Aquí nos vemos, yo voy derecho…

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JOSE EUGENIO CASTAÑEDA ESCOBEDO LICENCIADO EN DERECHO POR LA UNIVERSIDAD PANAMERICANA DE LA CDMX PROFESOR DE DERECHO CIVIL Y MERCANTIL DESDE HACE 25 AÑOS. NOTARIO PUBLICO 211 DEL DISTRITO FEDERAL DESDE 1994. COLABORADOR EDITORIAL DE EL MAÑANERO DEL 2004 AL 2010 COLABORADOR EDITORIAL DEL PERIODICO EL FINANCIERO DE 2006 AL 2014