Escenas de nuestros desperfectos

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200 DIAS DE NOSOTRXS

Ayer se cumplieron 200 días desde que nació Nosotrxs: un movimiento que ha querido crear conciencia sobre los derechos que nos pertenecen y que ha convocado a la organización de los ciudadanos para hacerlos valer. A contracorriente de la locura política que estamos viviendo, Nosotrxs no promueve candidaturas ni aspira a ocupar puestos de elección popular. No lo hace, porque está persuadido de que la democracia ya es nuestra, pero las instituciones que la conforman están capturadas por intermediarios que la han traicionado.

En estos 200 días, Nosotrxs ha promovido una red de ciudadanos que cubre ya 25 entidades del país, ha creado una innovadora plataforma digital que entrelaza causas, personas y acciones comunes, ha irrumpido en la escena pública con voz propia y ha presentado propuestas e iniciativas con incidencia directa en algunas de las decisiones cruciales para el país, como las que han derivado de los terremotos del mes de septiembre. Tomando en cuenta la presencia de este movimiento en los medios de comunicación, su organización en buena parte del territorio y sus resultados concretos, cuesta creer que solamente hayan transcurrido 200 días desde su fundación.

Pero no todo ha sido miel sobre hojuelas. A decir verdad, este movimiento se ha enfrentado a tres adversarios potentes: desde un principio, a la reiterada sospecha sobre sus intenciones. En medio de la desconfianza que vive el país, no es fácil creer que un movimiento de ciudadanos no busque otra cosa que hacer valer los derechos, a través de las leyes. Resulta extraño que se defina a sí mismo como un movimiento político y que, acto seguido, declare que no está buscando candidaturas. Pero esa es la verdad: Nosotrxs quiere convertirse en una oposición verdadera a los intermediarios políticos que han medrado con el poder otorgado en las urnas. Y para lograrlo, necesita escapar de la trituradora electoral.

De otra parte, el movimiento ha tenido que remontar el escepticismo de la gran mayoría de los ciudadanos: esa enfermedad que está dañando la participación de la sociedad en la vida política del país; así como la contradicción que supone el reconocimiento explícito de que nuestra clase dirigente no está respondiendo a los desafíos fundamentales que nos están lastimando y, a la vez, el rechazo a tomar por las riendas el caballo de la democracia que nos pertenece. La gente está muy consciente de la corrupción, de la desigualdad y de la injusticia y sabe que esos males no se corregirán mientras no se modifique la relación entre sociedad y gobiernos. Pero a la hora de ser llamada a la acción, titubea o se refugia en sus intereses y en sus proyectos de corto plazo.

Finalmente, el movimiento ha enfrentado la trivialización de los principales problemas públicos que quiere enfrentar. La idea más o menos ramplona según la cual esos problemas obedecen a la incompetencia de algunos servidores públicos, más que a la construcción mucho más compleja de redes de corrupción y de negligencia. Culpar a alguien y exigir castigos es mucho más fácil que comprender nuestras debilidades como país y darse a la tarea de organizar colectivos ciudadanos para afrontarlos con valentía. Y desde luego, también ha enfrentado el doble influjo del rechazo y la seducción de los partidos políticos.

Con todo, Nosotrxs ya forma parte de la vida pública del país y, en la medida en que se vayan aclarando los horizontes electorales del año 2018, irá quedando cada vez más claro que este movimiento será imprescindible para los próximos años. En apenas 200 días y sin más recursos que la voluntad y el compromiso de sus fundadores, ha creado ya una nueva forma de hacer política en México. Nosotrxs somos el Estado, el poder y la democracia. Ni tú, ni yo, ni ellos: Nosotrxs.

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