Enemigos del Estado Peñista, una vergüenza más de esta administración

“Pegasus” habría sido supuestamente utilizado también para espiar a figuras prominentes del periodismo, así como a defensores de los derechos humanos y activistas anticorrupción en nuestro país.

- Publicidad -

Desde el lunes pasado escuchamos la palabra “Pegasus” por aquí y por allá, decenas de veces, en la TV, en el radio y por supuesto en las redes sociales; pero ¿qué significa o a qué se refiere?

“Pegasus”, es uno de los más sofisticados programas de software diseñado para hacer espionaje cibernético disponible en el mercado, se infiltra en un teléfono celular inteligente a través de una falla que el fabricante todavía no ha detectado y llega a controlar todo su sistema operativo.

A partir de ahí, el organismo o persona que lo ha incrustado puede acceder a toda la información del teléfono celular y vigilar cada dato y movimiento, una vez que “Pegasus” toma el control ya no hay aplicaciones seguras, olvídese del nuevo Whatsapp encriptado o su “chat secreto” de Telegram, el intruso es el nuevo huésped VIP que tiene acceso a todos los archivos guardados en el dispositivo, los correos electrónicos, así como a controlar la cámara y el micrófono del celular, así, tal cual.

El fabricante del software es NSO Group, una compañía israelí que afirma que vende la herramienta de forma exclusiva a los Gobiernos con la condición de que solo sea utilizada para combatir a terroristas, narcotraficantes o miembros del crimen organizado en aras de su seguridad nacional.

NSO Group es una de las empresas dedicadas al diseño de programas de espionaje cibernético más reconocidas del mundo gracias a sus multimillonarias inversiones en desarrollo, así como también a la compra de información clasificada de empresas de telecomunicación y fabricantes de dispositivos que derivan en el conocimiento de los “puntos vulnerables” que para ellos se convierten en las puertas de acceso, las ventanas abiertas de la información.

Aunque probablemente no lo recuerden, en años anteriores ya habíamos escuchado hablar de “Pegasus”, como los sistemas avanzados de espionaje anti crimen y narcotraficantes que había adquirido la SEDENA y la PGR, también en determinado momento se mencionaron algunos gobiernos estatales que habían incurrido en prácticas de espionaje como fue el caso de Querétaro durante la administración del ex gobernador José Calzada, actual secretario de SAGARPA, en estricto sentido no se tiene la fecha exacta del inicio de adquisiciones, pero se tiene la certeza que en este sexenio se han hecho las operaciones, aunque seguramente si quisiéramos más detalles nos responderían que la información es clasificada, por ser de “seguridad nacional”, tal como se escuda su adquisición, aunque esta semana haya quedado al descubierto que existen usos adicionales:

“Pegasus” habría sido supuestamente utilizado también para espiar a figuras prominentes del periodismo, así como a defensores de los derechos humanos y activistas anticorrupción en nuestro país.

Así lo reveló este lunes en su portada el diario The New York Times (NYT), que destaca que al menos tres agencias federales habrían gastado cerca de 80 millones de dólares en el software de espionaje cibernético que permite monitorear cada detalle de la vida diaria de una persona, al infiltrar sin que éste lo sepa su teléfono inteligente, a razón de 77 mil dólares por equipo intervenido exitosamente.

Según decenas de mensajes examinados por el diario así como analistas forenses independientes, se supo que la herramienta habría estado siendo utilizada en nuestro país para espiar a gente que ha sido especialmente crítica del gobierno del Presidente Peña Nieto.

Entre los nombres que destacan se encuentra la periodista Carmen Aristegui, conocida en el mundo por destapar el asunto de ‘La Casa Blanca’ del Presidente, la primera gran vergüenza de esta administración, además de Mario Patrón, director del Centro Prodh, quien investiga la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y apoya de manera incondicional a los padres, como también Juan Pardinas y su esposa, director del IMCO, impulsor de la Ley 3de3 y activista anticorrupción de fijo.

Aunque no existen pruebas definitivas de que el gobierno de Peña Nieto está detrás de estas infiltraciones, pues sólo se sabe que los dispositivos fueron infectados con el programa más no se tiene la certeza del centro de mando y control, resulta muy extraño que el elemento en común de los dueños de los equipos es que su actividad incluye la investigación, apoyo e impulso a temas “incómodos”, por decir lo menos, al Gobierno federal, además en política las casualidades no existen, mucho menos cuando se utiliza la misma infraestructura, cuando llegan los mensajes infecciosos en una coyuntura específica de cada uno y muy similar entre todos, cualquier perito en criminalística diría: es el mismo “modus operandi”, como si se tratara de un asesino en serie.

A raíz de la publicación de esta investigación del NYT, los defensores de derechos humanos, periodistas y activistas que fueron objeto de estos supuestos espionajes gubernamentales, lo denunciaron ante la Procuraduría General de la República y exigieron una investigación independiente.

Asimismo, pidieron a la Comisión Nacional de Derechos Humanos medidas cautelares y reformas legales para generar más controles gubernamentales de herramientas de espionaje.

“Estos nuevos casos no son aislados, sino que apuntan a la existencia de una política de hostigamiento”, sentenciaron en un posicionamiento leído por Ana Cristina Ruelas, directora de Artículo 19.

“Exigimos rendición de cuentas por parte del Gobierno mexicano sobre el uso de malware para realizar espionaje, la apertura de investigaciones independientes, exhaustivas y transparentes, así como sanciones contra los responsables”.

“El espionaje en México se ha convertido en un mecanismo efectivo de intimidación a defensores de derechos humanos, activistas y periodistas”, continuó Ruelas.

Con los nuevos casos, la organización canadiense CitizenLab documentó en total 88 casos de intento de espionaje en México y un representante de la organización internacional aseguró que este es el caso más claro que tienen de espionaje gubernamental.

El espionaje a periodistas y defensores de derechos humanos es injustificable, aseguró José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch.

“La información publicada por el NYT es de la mayor gravedad porque constituye obviamente una invasión en la privacidad de defensores de derechos humanos y periodistas”.

Vivanco, quien participa en la 47 Asamblea General de la OEA, dijo que es de la mayor importancia que a raíz de la denuncia del NYT se haga una investigación lo más rigurosa posible, para determinar el origen del espionaje telefónico.

“De probarse que el Gobierno mexicano es responsable del espionaje, constituiría un grave abuso contra aquellos que ejercen el periodismo independiente y de investigación en México y contra quienes defienden derechos fundamentales”.

La administración de Peña Nieto se ha caracterizado por los escándalos y las vergüenzas a nivel internacional, esta es una de ellas y justamente se da mientras éramos el país sede de la Asamblea General de la OEA #47, por la mañana el Presidente leyendo la nota, o más bien le pasaban el resumen ejecutivo, y por la noche daba su discurso de bienvenida como anfitrión, qué papelote.

Cuando creíamos haber vivido lo peor de este sexenio siempre tienen la capacidad de sorprendernos, dos semanas habían pasado del gran fraude electoral y ahora también sale a la luz que juegan al espionaje.

Este espionaje es distinto al de la guerra o al industrial, este tiene un doble propósito, conocer todos los movimientos de los Enemigos del Estado para poder anticiparse y generar medidas de contención, control de daños y respuestas, y por otro lado hacerse manifiesto, para que te sepas escuchado, para que tengas claro que estás en la mira, para que tengas cuidado porque puedes ser el próximo, para que te auto censures, para que tiembles de miedo, de ese miedo que paraliza, que te hace pensar dos veces y te lleva a decidir sin desperdicio… que por miedo ¡no te callan!

Por cierto, olvidaba mencionar sobre la elaborada respuesta de la Presidencia, de la cual sólo transcribiré un fragmento del primer párrafo porque el resto suena a un fragmento de los típicos discursos del Presidente cuando habla de la Libertad de Expresión:

“Como su propio texto lo señala, no hay prueba alguna de que agencias del gobierno mexicano sean responsables del supuesto espionaje descrito en su artículo”.

Firmado por el mismísimo Daniel Millán Valencia, Director General de Medios Internacionales de la Presidencia de la República, los demás andaban muy ocupados o les valió un soberano cacahuate el asunto.

P.D. Y algunos me tacharon de sospechosista hace dos semanas con el “Pájaro Azul”, ¡ja!

“Pájaro Azul”, la operación electoral en la Nube

Comentarios