EL SECUESTRO

Fotos: cuartoscuro.com
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Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador fueron los últimos Jefes de Gobierno de la Ciudad de México en marcar la agenda política y de los medios de comunicación.

Después de ellos, Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera, se perdieron en la grisura de las secciones metropolitanas.

Los candidatos a la Jefatura de Gobierno, Claudia Sheinbaum de MORENA; Alejandra Barrales, de la coalición Por México Al Frente; y Mikel Arriola, del PRI parecen tener vetadas las ocho columnas y los principales titulares de los noticieros.

Los medios les dan trato de segunda, como si estuvieran contendiendo para gobernar un municipio o alcaldía cuando, de ganar, van a administrar una de las metrópolis más grandes y pobladas del mundo.

Una ciudad que no es cualquier ciudad. Se trata de la capital del país, asiento de los poderes federales, centro financiero y cultural de la nación.

Por eso es importante que no llegue a la oficina del Zócalo  cualquiera. Menos quien solo pueda garantizar la continuación de un secuestro que ya duró dos décadas.

Claudia Sheinbaum, de MORENA y Alejandra Barrales, de Por México Al Frente -ambas candidatas a la Jefatura de Gobierno- solo pueden reproducir y agravar la degradación de la ciudad.

Ambas son siamesas. Tienen el mismo cordón umbilical y cuna política. Comparten las mismas prácticas clientelares y utilizan a los pobres como una lucrativa industria, tal y como se los enseñó López Obrador.

La capital del país ha sido llevada a los peores índices de competitividad. Su población se ha convertido en una de las más pobres de la República. Los asaltos, homicidios y feminicidios, los robos a casa habitación, la violencia, el narcomenudeo y desaparición forzada han crecido exponencialmente.

También ha crecido el cinismo con que utilizan política y comercialmente el abasto de agua potable. Esa izquierda que usufructúa nacional e internacionalmente la defensa de los derechos humanos, cancela el abasto de agua a las familias más pobres para coaccionarlas políticamente.

PRD y MORENA han convertido a la Ciudad de México, en la “capital de las rejas”. Tal vez por eso, por llevar demasiado tiempo bajo prisión, los capitalinos sufren del Síndrome de Estocolmo. No han tomado conciencia de las dimensiones que ha alcanzado el deterioro de la metrópoli y del riesgo que tendría el triunfo de quienes solo saben gobernar mediante el secuestro político.

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