El Bonillazo de Morena

Cierre de campaña de Jaime Bonilla
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El pasado 08 de julio, el Congreso de Baja California aprobó la modificación constitucional para ampliar el periodo de la gubernatura de Jaime Bonilla de dos a cinco años. La iniciativa, presentada por el diputado local de Morena, Víctor Morán Hernández, fue avalada en su mayoría por legisladores panistas que integraban la XXII Legislatura que acaba de concluir el pasado 01 de agosto.

Quince días después, y a tan solo diez días de que la nueva Legislatura con mayoría morenista iniciara labores, en sesión extraordinaria, en sede alterna y a puerta cerrada, los diputados validaron la reforma que amplía el mandato de Jaime Bonilla a cinco años, pese a la solicitud que la Comisión Permanente del Congreso de la Unión les hizo para que dejaran sin efecto la reforma, por el evidente atropello al orden democrático.

Los morenistas se lavaron las manos y responsabilizaron al PAN de la sucia maniobra. Pero en casa del jabonero, el que no cae, resbala; y la presidenta de Morena, Yeidckol Polevnsky, ni tarda ni perezosa, salió a celebrar y aplaudir la barrabasada de los legisladores bajo el argumento de que “es una aberración hacer una gubernatura de dos años”. Le siguió el subsecretario de Gobernación, Ricardo Peralta, que a través de su columna semanal que publica Excélsior, justificó la violación al orden constitucional en Baja California, afirmando que “en la boleta electoral no se señala la vigencia del gobierno, sólo se refiere a los candidatos y a los partidos”.

A su defensa, se les sumaron otras voces de personajes del gobierno que por un lado aplauden la extensión de la gubernatura que favorece a su partido, y por otro lado, culpan a los panistas del cochinero en el Congreso; mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador se lava las manos como Pilatos, y otros prefieren nadar de muertito bajo el argumento de que Morena ganó por amplio margen la gubernatura y los ciudadanos “no sabían la duración del mandato cuando fueron a votar a las urnas”.

¡Háganme el cabrón favor!

Pero son tan burdos en sus intentonas de evadir su responsabilidad cuando es evidente que tienen sus manos metidas hasta el fondo, cuando ellos mismos son los que provocan el caos que endilgan a otros. Cuando ellos mismos pisotean la credibilidad que tienen ante el ciudadano. Es imposible que Morena oculte su paternidad de la Ley Bonilla, con la entrada de la XXIII Legislatura el pasado 01 de agosto, Morena dejó estampada su firma en el Bonillazo: el diputado morenista y presidente del Congreso de Baja California, Catalino Zavala, presentó una iniciativa para someter a consulta ciudadana la ampliación de dos a cinco años del mandato de Bonilla. Dicha iniciativa fue aprobada el pasado 22 de agosto por los votos mayoritarios de Morena y sus partidos satélites, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el PT.

A sabiendas de que la Ley de Participación Ciudadana y la Constitución del estado de Baja California prohiben el uso de la consulta popular para temas electorales, el diputado de Morena, Catalino Zavala hace la solicitud y el resto de legisladores morenistas la avalan.

Si la anterior Legislatura con mayoría panista quedó desacreditada con la reforma ilegal a la Constitución, el nuevo Congreso con mayoría morenista, que no tiene ni el mes en funciones, ya apesta. Nació corrompida. Su putrefacción salta a la vista.

El Congreso de Baja California ha quedado en manos de una caterva de hampones que pretenden legitimar una ilegalidad con otra. Morena busca a toda costa satisfacer los apetitos de poder y dinero de su gobernador electo, Jaime Bonilla, de su pandilla y de los personajes que también mueven hilos para que la administración panista saliente quede blindada ante posibles investigaciones por casos de corrupción. Ya ni hablo mejor de los intereses partidistas y particulares que tienen morenistas de la capital del país en este cochupo.

Morena pretende con una consulta ilegal que los ciudadanos decidan a su favor lo que ya eligieron en las urnas: un gobernador para un periodo de dos años. Morena pretende legitimar una aberración sin sustento jurídico que sentaría un precedente pésimo para nuestra democracia.

Morena, una vez más, hace evidente su desprecio por las normas, viola la ley cínica y abiertamente, pisotea el mandato de los ciudadanos, eso sí, el único que respeta, y lo cacarea con orgullo, es el que le dieron más de 30 millones de mexicanos en las urnas el 01 de julio de 2018.

La legalidad de una reforma no se somete a consulta ciudadana, se somete ante los tribunales. Los morenistas lo saben. ¿A qué le tiran? ¿Qué esperan? ¿Qué clase de laboratorio es este? ¿Cuál es el fin?

Es evidente que este marranero terminará en los tribunales, los ciudadanos en Baja California ya eligieron a su gobernador para un tiempo específico, ahora solo a esperar que la Suprema Corte y el Tribunal Electoral estén a la altura y echen abajo las pretensiones de un hombre, que, apoyado por Morena, pretende gobernar un estado a punta de billetazos, corrompiendo todo a su paso, violando la Constitución para quedarse más tiempo del que los ciudadanos decidieron en las urnas. Ojalá que la Corte le borre la sonrisa al exdelegado de López Obrador. Nadie por encima de la ley, ¿verdad, presidente?

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