EEUU estará “menos preparado” para enfrentar huracanes si sigue el cierre del gobierno

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Eric Blake es meteorólogo del Centro Nacional de Huracanes en Florida y una víctima del cierre parcial del gobierno estadounidense. Trabaja sin sueldo porque su función es considerada “esencial”, pero las agencias con las que necesita asociarse para trabajar, no lo son.

En consecuencia, no puede cumplir su tarea de preparar al país para la próxima temporada de huracanes, luego de que las de 2017 y 2018 golpearan agresivamente las costas del sureste –en particular Florida, Puerto Rico, Texas y las Carolinas.

“Estamos realmente impedidos de hacer nuestro trabajo”, dijo Blake a la AFP.

Eric Blake

El cierre parcial del gobierno estadounidense, que comenzó el 22 de diciembre, gira en torno a la disputa presupuestaria entre el presidente Donald Trump y el Congreso sobre la financiación de un muro en la frontera con México.

Trump pide 5 mil 700 millones de dólares para erigir la prometida valla, pero los demócratas no parecen dispuestos a ceder.

Como resultado, las funciones no esenciales del Gobierno están paralizadas y sus trabajadores fueron enviados a casa. Esto afecta a unos 800 mil funcionarios federales: muchos están de baja obligatoria y los considerados imprescindibles trabajan sin sueldo.

Blake, de 42 años, es uno de estos últimos. Su mayor preocupación es la preparación para huracanes.

Todos los años en esta fecha, el Centro Nacional de Huracanes (NHC), junto a FEMA, entrena a los gestores de emergencias de ambas costas.

El entrenamiento iba a tener lugar la semana próxima pero fue suspendido. Si el cierre del gobierno no termina pronto, ya no será posible reagendarlo.

“Estas personas son las que toman las decisiones”, dijo Blake, quien hablaba como representante sindical del NHC. “Y sin este entrenamiento, es posible que Estados Unidos esté menos preparado para la próxima temporada de huracanes”.

Además, la investigación y el desarrollo de nuevos modelos y técnicas para predecir huracanes están suspendidos.

“Nuestro principal socio que desarrolla los modelos de huracanes más sofisticados, el Centro de Operaciones Medioambiental, no está trabajando. Y sin ellos no podemos mejorar los modelos de la próxima temporada”, dijo.

Blake tampoco puede recurrir a la División de Investigación de Huracanes, ni al Servicio Nacional Oceánico, ni al Servicio Geológico, cuyos datos necesita para reportar marejadas.

Normalmente, los científicos del NHC dedican este período fuera de temporada para trabajar en la investigación y entrenamiento.

Pero “todo progreso está bloqueado”, dijo el especialista en huracanes con frustración. “No somos capaces de implementar ningún avance”.

Blake resumió su situación profesional y personal como “desagradable”.

“Hay que ser muy cuidadoso, cortar los gastos y pagar el mínimo en las tarjetas de crédito hasta que llegue el próximo cheque”, dijo. “Ojalá hubiera sabido que no iba a recibir mi sueldo porque todavía tengo todas las facturas de Navidad”.

“Va a llegar el momento muy pronto en que habrá que tomar algunas decisiones difíciles”, añadió.

Si se prolonga, la parálisis presupuestaria batirá el sábado el récord de la más larga de la historia estadounidense. Bajo la presidencia de Bill Clinton, el gobierno estuvo cerrado 21 días entre 1995 y 1996.

La temporada de huracanes del Atlántico va del 01 de junio al 31 de noviembre. El año pasado, el huracán Florence inundó durante varios días las Carolinas, dejando miles de millones de dólares en daños, mientras Michael destruyó pueblos costeros del norte de Florida.

En 2017, otra serie de huracanes catastróficos azotó el Atlántico occidental. Los más arrasadores fueron Harvey en Texas, Irma en Florida y el Caribe, y la feroz María, que azotó el Caribe dejando casi 3 mil muertos en el territorio estadounidense de Puerto Rico.

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