Un, dos, tres por mí y todos mis cuates

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De las pocas instituciones con credibilidad que tenemos en nuestro país, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) era una de ellas, por regirse bajo los principios de autonomía e independencia y desarrollar con total transparencia la labor para la que fue creada.

Quienes creyeron que la ASF, podría ser una de las dependencias gubernamentales que se salvarían de ser debilitadas por quienes se encuentran en una carrera contrarreloj, por cubrir las huellas de sus corruptelas cometidas durante este sexenio, han perdido su apuesta.

La directora general de la Auditoría Forense de la ASF, Muna Dora Buchahin, quien documentó y acreditó, junto con sus auditores, el esquema de corrupción y simulación que permitió el desvío de recursos públicos en dependencias federales, mediante convenios con universidades y empresas fantasmas, informes oficiales que dieron pie al premiado reportaje La Estafa Maestra, ha sido destituida de su cargo.

El asunto es de extrema preocupación, ya que la funcionaria, en una carta dirigida a David Rogelio Colmenares Páramo, titular de la dependencia, le pide que explique las razones que motivaron su despedido, aparte de informar que están en proceso ocho auditorías forenses y cinco propuestas más para el Programa Anual de Auditorías para la Fiscalización Superior. Dos de ellas, son denuncias documentadas y vinculadas con la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) y sus convenios con universidades públicas en 2016, con desvíos de 275.2 millones de pesos que fueron descubiertos durante la ejecución de auditorías en diciembre de 2017. 

Dora Buchahin, hace mención en su carta, que el área a su cargo fue responsable de los informes que detallaron el modus operandi, los probables responsables, los montos desviados, bajo un esquema de corrupción implementado para el desvío de un estimado de 7 mil 700 millones de pesos en Sedesol y Sedatu, en el que estarían involucrados funcionarios de ambas dependencias, universidades públicas y terceros presuntos proveedores implicados en la articulación de redes de empresas fachadas.

Buchahin, también afirma en su carta, que teme por su integridad, “ya que al haber encabezado investigaciones que afectan intereses” la ponen en riesgo. Un escándalo por donde se vea.

La ASF, en respuesta, emitió un comunicado donde dice que la funcionaria no fue separada de su cargo por las auditorías que llevo a cabo, sino por un conflicto de interés, ya que supuestamente Buchahin se habría aprovechado de su puesto para contratar a una empresa que ella encabeza y a otras dos compañías de la cual es socia, que prestaron servicios de capacitación a la misma dependencia.

La historia se torna compleja y deja en entredicho la independencia de la ASF. Si a esto le sumamos, que el nombramiento del nuevo titular, David Colmenares, se dio entre señalamientos de ser cercano al PRI, y con los votos a favor de los diputados del tricolor, Partido Verde, Nueva Alianza y Morena, nos dirigimos de nueva cuenta a otro escándalo del Gobierno de Peña Nieto, donde el elemento principal, todo indica, es perpetuar el pacto de impunidad.

¿Quiénes son los funcionarios de Sedesol y Sedatu implicados en los desvíos de recursos públicos? ¿Por qué no hay ningún responsable siendo procesado por dichos desvíos hasta el momento?

¿Las investigaciones que llevaba a cabo la encargada del área de las auditorías forenses, que fue despedida so pretexto de conflicto de interés, abarcaba la gestión del hoy candidato presidencial José Antonio Meade, extitular de Sedesol?   

¿Cuáles son las empresas fachadas que utilizaron para robarse los recursos públicos destinados a programas sociales en apoyo de los más pobres de nuestro país? Después del despido de Buchahin, ¿lo sabremos?

¿Algunas de esas empresas fachada pertenecen a la red que fue creada durante la administración de Javier Duarte para robarse miles de millones de pesos que, hoy ya es de conocimiento público, una parte se utilizó para financiar ilegalmente la campaña presidencial de Peña Nieto en 2012? ¿O forman parte de la otra red, la de César Duarte, que fueron usadas para desviar recursos estatales en contubernio con Hacienda a campañas priistas?

Empresas fantasmas que tampoco la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), órgano que depende de Hacienda (de la cual José Antonio Meade fue titular, dos veces) detectó.

El círculo se cierra, el modus operandi del PRI-Gobierno para saquear a nuestro país, está más que acreditado.

Grave que se destituya de su cargo a quienes investigan, documentan, evidencian la corrupción, el robo descomunal de este Gobierno.

A la Administración de Peña Nieto poco le importan las instituciones. Las defiende a capa y espada en los dichos, pero las debilita, socava su autonomía e independencia, erosiona su credibilidad, las destruye en los hechos.

Muna Dora Buchahin se suma a la lista de funcionarios destituidos por el Gobierno federal por atreverse a hacer su trabajo para el cual fueron nombrados.

Faltan 28 días para las elecciones presidenciales, mientras tanto desde los Pinos se escucha a alguien decir: “Un, dos, tres, por mí y todos mis cuates”.

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