¿Dónde están los partidos de oposición?

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El pasado 01 de diciembre, el sexenio de López Obrador inició formalmente, aunque en estricto sentido condujo la agenda política del país durante todo el larguísimo periodo de transición.

Los distintos partidos políticos de “oposición” se han dedicado a fijar ciertos posicionamientos, todos coincidentes como si se tratara del mismo guion: ser una oposición responsable que señalará fallas, errores e incongruencias de la administración entrante. Convertirse en una alternativa contra el “hiperpresidencialismo” y las tendencias autoritarias, como la intolerancia a la crítica, el culto a la personalidad y el retorno a la “verdad oficial”, por lo que, desde su óptica, se convertirán en férreos defensores de la libertad de expresión, que creen que está en peligro.

Todos coinciden también en la necesidad de reivindicar la pluralidad democrática y de establecer auténticos equilibrios institucionales, contrapesos legislativos y políticos, así como mecanismos de rendición de cuentas.

Después de sus procesos de evaluación, introspección y “autocrítica” – que al parecer no existió – y en el caso del PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano (MC), de los procesos de renovación de sus dirigencias, que dicho sea de paso, resultaron patéticos, solo encontraron estas razones:

– Víctimas del voto de castigo (todos);

– La coalición electoral les restó en lugar de sumar (PAN-PRD-MC);

– Grotesca corrupción e impunidad, simulación, saqueo y engaño (básicamente el PRI).

Finalmente, no tuvieron la capacidad de conectar con el electorado, los aplastaron y peor aún, siguen sin entender las verdaderas razones:

Los minúsculos grupos de poder dentro de cada uno de los partidos políticos abatidos, quieren permanecer controlando los órganos partidarios, las posiciones legislativas, los grupos clientelares y ciertos nichos que pudieron conservar y hasta las futuras candidaturas, cuando en realidad una gran parte o todo el rechazo de la ciudadanía es justamente a esas prácticas.

Los espectáculos como los sillazos y las mentadas de madre dentro del Congreso del PRD que los obligó a postergar sus elecciones internas, es considerado como un circo por la sociedad.

El PAN no se ha quedado atrás, aunque ha maquillado más su proceso, la decisión de elegir a Marko Cortés como presidente del partido, a pesar de su llamado a la unidad, resquebrajó más al blanquiazul, y su tiro de gracia fue colocar a Rafael Moreno Valle como el coordinador de los senadores.

El PRI completamente perdido bajo la dirigencia de Claudia Ruiz Massieu -que jamás se podrá quitar la etiqueta de ser la sobrina de Carlos Salinas de Gortari- desdibujado, abatido, sin brújula y sin liderazgo se encuentra totalmente disminuido y en quiebra política; el Estado de México, su único refugio y en descenso.

MC ungió el pasado lunes al senador por Jalisco, Clemente Castañeda, en sustitución del eterno Dante Delgado, quien le entregó la estafeta al hombre fuerte del nuevo gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, como el último intento para mantener a este último dentro del instituto político; en un claro proceso desaseado y antidemocrático, con voto a mano alzada de una reducida camarilla, no cabe duda que fue alumno de Gutiérrez Barrios, dirían por ahí.

Como cereza del pastel, se encontraban acompañándolos en lugares de honor, Alejandra Barrales y Juan Zepeda, que habían sido extrañados en el Congreso de su partido, el PRD, ¿increíble? No, pronto conoceremos la historia completa.

Las mismas camarillas que se han repartido por años los cotos de poder, siguen ahí, y pretenden seguir repartiéndose las miserias que quedaron en cada una de las franquicias del negocio político nacional, y si se ven amenazados por nuevos liderazgos, cierran filas, para seguir revolcándose en el mismo fango.

Si no entienden por qué perdieron realmente, si no entienden su realidad actual y la ruta que deben seguir ¿cómo pretenden ser una oposición y contrapeso de una mayoría aplastante?

¿Haciendo videos con la imagen de Stalin, Hitler, Chávez y Maduro?

¿Bombardeando de manera “porril” en Twitter?

Así, solo pierden su tiempo.

Definitivamente México necesita contrapesos, para la democracia son indispensables, necesitan terminar de madurar la derrota y comunicarle a la sociedad cuando estén listos; requieren reinventarse.

Como dice el viejo y sin desperdicio consejo: renovarse o morir.

Sin embargo, renovarse no es elegir solo nuevos rostros, es elegir cambiar, con ideas frescas, planteamientos coherentes, propositivos, que conecten no solo con las organizaciones de la sociedad civil e intelectuales, también con los de a pie.

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