Donald Trump declara guerra comercial a China

Además de anunciar que impondrá aranceles, prepara una demanda ante la Organización Mundial de Comercio

AFP PHOTO / Mandel NGAN
- Publicidad -

El Gobierno de Donald Trump lanzó este jueves una ofensiva comercial contra China: impondrá aranceles a importaciones por alrededor de 60 mil millones de dólares y limitará sus inversiones en Estados Unidos.

Al mismo tiempo, buscando el apoyo de Europa en su cruzada, anunció que exentará de aranceles al acero y al aluminio que provengan del Viejo Continente.

La Unión Europea por lo pronto ha evitado una reacción, pues está a la espera de posibles cambios de última hora.

El argumento de Trump, es el mismo que ha repetido desde sus discursos de campaña en el caso de México: el déficit. Pero, para el caso del gigante asiático, asegura que es “el mayor déficit de la historia de la humanidad”, pues es de 375 mil millones.

Otro de sus motivos es el “robo de tecnología” y el abuso contra las compañías norteamericanas, pues la Casa Blanca considera que tales prácticas están encaminadas a conseguir la hegemonía mundial por parte de Pekín.

El 45 por ciento del déficit comercial de Estados Unidos lo tiene con China, lo que lo ha mantenido como una piedra en le zapato desde que era candidato, sin embargo, al parecer necesitaba, antes de imponerle aranceles, su colaboración para detener la escalada armamentista de Corea del Norte.

Es así, que al hacer un frente con China pudo hacer presión para que Pyongyang ofreciera la desnuclearización; y es que Pekín adquiere el 90 por ciento de las exportaciones de Norcorea.

Una vez que Washington consiguió su objetivo, no tardaron en lanzarse contra su efímero aliado, aunque ya había dado algunos avances, con la restricción a la importación de lavadoras y paneles solares, y más recientemente con el veto de Trump para que Broadcom comprará Qualcomm, el mayor fabricante de procesadores para dispositivos móviles, pues alegaba motivos de seguridad nacional.

En agosto, el empresario neoyorquino encargó al Departamento de Comercio un estudio en el cual basar los argumentos de su ofensiva, sus conclusiones fueron: China grava en exceso a las compañías estadounidenses, las obliga a compartir sus secretos para acceder a su mercado y fuerza la transferencia tecnológica.

Al mismo tiempo, utiliza fondos públicos para comprar empresas de futuro y a través del hackeo roba patentes.

Todas las acciones anteriores, según el reporte de Comercio, tienen la intención de hacerse del control de la tecnología (robótica, inteligencia artificial y computación cuántica) para alcanzar una posición de dominio mundial.

En los próximos días la Oficina de Comercio decidirá a qué productos chinos se les aplicarán los aranceles; y para el caso de las restricciones a la inversión se dispone de 60 días para presentar cuál será el plan final.

Por lo pronto, al abrir este frente, se anunció que, aparte de la Unión Europea, serán exentados de los aranceles al acero y aluminio, también Australia, Argentina, Brasil, Corea del Sur, además de Canadá y México.

(Con información de El País)

Comentarios