El doble reto para México: interconexión y acceso a datos

En la actualidad una de las maneras de medir el desarrollo de la población de un país es el acceso a los datos

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La aparición del confinamiento a causa de la pandemia ha modificado los hábitos de los ciudadanos y de las instituciones, sin embargo son procesos que no se crean de la noche a la mañana.

En ocasiones, la digitalización que facilita el acceso a servicios dependen de varios factores en un país como el nuestro.

De acuerdo al INEGI, en su medición más reciente, más del 76 por ciento de la población urbana es usuaria de Internet, en tanto que en zonas rurales la población que accede a su uso es de casi el 48 por ciento, sin embargo el acceso a datos es lo que a final de cuentas determinará que hasta qué punto los habitantes consigan aprovechar los beneficios de la conectividad.

Las áreas rurales que, por su orografía o por la cantidad de habitantes, tradicionalmente no cuentan con la atención de los gobiernos o las empresas que prestan servicios financieros, por ello, cuando una empresa ofrece una billetera o  monedero digital que se puede manejar desde el teléfono celular puede ser un gran alivio para las zonas alejadas.

José Antonio García, es CEO de Coltomex, una empresa 100 por ciento mexicana, que trabaja desde hace más de 20 años en el sector de la tecnología y servicios para la transformación de datos a gran escala nos explica, vía telefónica, que acceder al mundo digital es condición tener datos, “hay un gran esfuerzo que se tiene que hacer como sociedad y como gobierno al llevar la tecnología al alcance de todo el mundo, porque tu puedes traer tu celular pero si no tienes datos” de poco servirá.

La tecnología Fintech que es aquella que permite usar tecnología para ofrecer servicios financieros como medios de pago y transferencias e incluso acceder a créditos, y Coltomex desarrolló Pagofon como un ecosistema de economía inclusiva para grupos que actualmente no son atendidos en el sistema financiero, con la ventaja de que solo se necesita un teléfono celular.

Pero para que esto ocurra, explica García que “Todo radica en el acceso a la tecnología, que se basa mucho en el acceso al dato, para lo cual necesitas estar en la red, es ahí donde radican el mayor número de problemas a los que nos vamos a enfrentar y más en las comunidades más alejadas, porque sí es muy práctico tenerlo en las ciudades pero en las comunidades más lejanas tenemos un gran reto”.

“En Pagofon nos enfocamos mucho a las zonas más alejadas de las zonas urbanas, para buscar cómo darle oportunidad a la personas, donde no hay un banco, donde no hay una tienda de conveniencia ni empresas que les den acceso al sistema financiero, nosotros llegamos donde exista una red de datos, una red celular o un teléfono con internet, porque donde hay internet se le puede hacer llegar todos estos servicios digitales a las personas, ese es uno de los objetivos de nuestra billetera”.

“Estamos en la costa y zona mixe de Oaxaca, en Guerrero, y en Chiapas, donde damos servicio en uno de los municipios más pobres del país, catalogado como uno de los mayor índice de pobreza con el 98 por ciento de la población en pobreza (San Juan Cancuc), pero ahí llega la billetera y pudo llegar porque una persona en la tiendita del pueblo tiene internet, y por ello podemos llegar con servicios financieros”.

¿En qué lugar está México en el acceso a datos?

“México está muy retrasado en ese sentido, el 78 por ciento de la población tiene un smartphone, el problema es cuántos tienen datos, porque si nos vamos a la cobertura a nivel nacional, está muy baja, oscila en un cuarenta por ciento, hay muchas zonas donde no hay internet”.

“En los poblados donde llegamos con Pagofon es increíble lo que la gente paga por media hora de internet, y un internet malo, que va de 10 a 20 pesos, donde si se multiplica, acaban pagando el doble de lo que pagamos quienes tenemos internet en el hogar las 24 horas del día, si ellos lo tuvieran todo el día (en ese esquema) sería carísimo”.

Asegura que en las zonas urbanas la cobertura es total, pero el problema es el acceso que tiene la población a contar con internet, porque no resulta barato, tomando en cuenta el ingreso que tiene el promedio de la población.

“Si existen grandes limitantes en la ciudad, hay que imaginarse en las zonas más alejadas, donde los niños se reúnen en un grupo en la tiendita y cada uno pone dos pesos (para acceder a internet) y mandar su tarea”.

-Trabajo con el gobierno-

“Tenemos pensado proponerle al gobierno la dispersión de los subsidios,  aunque ahora lo hacen dos instituciones particulares, estas no llegan a todos los poblados, pero nosotros sí vamos a llegar”.

“Esto es para evitar que asalten las camionetas de valores, es un gran beneficio que les llegue el cien por ciento de su subsidio a los adultos mayores, a las madres solteras o a lo que antes era Procampo, pero ahí vamos a llegar si se hace de una forma derecha (la licitación), participaremos y si no, nosotros seguiremos trabajando para llevarle a las comunidades un enlace con la banca pues cualquier poblado que no está bancarizado no tiene un verdadero desarrollo”.

-Educación financiera-

“En la zona mixe, por ejemplo, en su dialecto no existe la palabra crédito, no existe la palabra ahorro, entonces nosotros hacemos una especie de educación financiera en esas comunidades y adoptan la billetera que es un teléfono celular, desde donde tienes acceso a un pequeño nanocrédito, tienes acceso a pago de servicios, al anillo bancario y en la última semana de noviembre ya van a poder recibir remesas, con la ventaja que la comisión será máximo de un dólar, a diferencia de los cinco que les cobran actualmente”.

“Llevamos 20 años trabajando con la banca en un mundo transaccional, y sabemos que para la banca es muy caro llegar a esas poblaciones, pero no quiere decir que vamos a competir con la banca, porque vamos a otro nicho. Para ellos es muy caro poner una sucursal en un pueblo lejano o mantener un cliente en esas zonas, pero para nosotros es muy accesible por eso estamos trabajando en eso”.

“A veces hay comunidades cerradas a las que hemos llegado con asociaciones civiles que ya trabajan en esas zonas y que les han llevado beneficios ya sean sistemas de agua o de ahorro popular”.

“En el pueblo de El Oro cerca de la costa de Oaxaca, si quisieran ir a Pinotepa Nacional a pagar su luz, hay personas que pueden transportarse durante 40 minutos a una hora y cuarto, y tienen que pagar 30 pesos de transporte, pero si se toma en cuenta el regreso, ya son 60 pesos, si se pagan 100 pesos de luz, tendrán que pagar 160 pesos”.

“Pero nosotros ofrecemos que en El Oro solo sea necesario ir con el tendero donde se pueden pagar servicios como la luz con una comisión muy baja, y hacer recargas por las que no se les cobra comisión”.

“Pueden transferir a un pariente o recibir a su billetera de otra parte del país, pues desde que te das de alta en tu billetera te nace una cuenta CLABE lo que te permite entrar en el anillo bancario y ya puedes recibir remesas o tú enviarla a cualquier parte de la república”.

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