Divide y no siempre vencerás

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La polarización es un factor de riesgo del COVID-19 en México. 

No sólo es la edad o las afecciones con las que cuentan las personas, lo que nos tiene a la cabeza como uno de los países más afectados por la pandemia, sino la crispación política y social que se vive en todo el territorio nacional y que, encabezada por el propio Presidente de la República, ha influido en la gestión que las autoridades han hecho de la emergencia sanitaria. 

Estudios a nivel mundial refieren que en regiones donde la sociedad está más dividida hay un número mayor de contagios y muertes por el virus SARS-COV2. 

De acuerdo con un trabajo elaborado por Víctor Lapuente, de la Universidad de Gotemburgo, en colaboración con Nicholas Charron y Andrés Rodríguez-Pose, de la London School of Economics, es más difícil para los gobiernos en esas circunstancias construir un consenso político sobre las medidas que deben implementarse para contener y atender la pandemia. 

En segundo lugar, aseguran que en ese contexto, se da prioridad a las demandas de grupos de presión (por ejemplo, dicen, empresarios). 

Y, por último, ven que con la polarización las políticas se vuelven más populistas y menos basadas en criterios de expertos. 

México cumple sin duda con todos los criterios anteriores. 

Lo hemos podido ver en la negativa de las autoridades federales para implementar el uso del cubrebocas y la manera cómo han tirado por la borda las evidencias científicas que se tienen al respecto. 

O qué decir de la puesta en marcha del semáforo de riesgo epidemiológico que terminó siendo aplicado a conveniencia, al menos en la CDMX y en los destinos turísticos que, pese a tener cifras alarmantes en el incremento de casos, siguieron operando como si no pasara nada. 

“En cuanto al color, es hasta cierto punto intrascendente: alerta por COVID-19, emergencia por COVID-19, ¿hay alguna duda?”, dijo el impulsor de la medida, Hugo López-Gatell tras la encuerada que le pusieron por andar manipulando cifras. 

En cuanto a los grupos de presión, basta ver cómo el empresario dueño de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego, quien es asesor del Jefe del Ejecutivo federal, hizo caso omiso al cierre de actividades no esenciales y obligó a sus empleados a seguir trabajando de manera presencial en sus oficinas asegurándoles que la enfermedad no era tan agresiva como lo planteaban. 

¿Alguien lo sancionó? 

Y sobre las políticas populistas, ¿qué “pero” le encontramos al hay que abrazarse, no pasa nada”, no dejen de salir”,  vamos a seguir haciendo la vida normal, el Presidente les va a decir cuando hay que guardarse”, a un lado el autoritarismo… nuestro pueblo es muy consciente y responsable”, me voy a poner un tapaboca’ ¿saben cuándo? cuando no haya corrupción ya”? 

Los grupos de la población que al Presidente le ha dado por agruparnos en fifís, machuchones y pueblo bueno, pirrurris y pobres, mafia del poder, conservadores, adversarios, chayoteros y un sinfín de segmentos más, vemos perplejos cómo el Mandatario determinó ceder el lugar que México tenía para la entrega inmediata de vacunas a países más pobres” con la finalidad de que haya equidad y sin importar el azote que estamos recibiendo en cuanto a salud y economía.

Sacudimos la cabeza cuando estableció vacunar primero a los adultos mayores en las zonas más remotas del país, cuando las dosis son indispensables donde hay más movilidad y, por lo tanto, más riesgo de contagio.

Y levantamos las cejas al enterarnos que decidió destinar vacunas a sus siervos cuando miles de médicos, enfermeras y camilleros (principalmente del sector privado) aún no han sido vacunados, a pesar del reiterado llamado de auxilio que le han lanzado. 

Joaquín Navajas, neuropsicólogo que dirige  el Laboratorio de Neurociencia de la Universidad Torcuato Di Tella, en Argentina, y que acaba de realizar un estudio analizando la polarización en la respuesta ciudadana en cuatro países (Argentina, Uruguay, EU y Brasil), sostiene que la incertidumbre por la falta de información provoca que busquemos soluciones en el liderazgo. 

No es extraño que esos tribalismos se hayan acentuado, durante miles de años nos ha funcionado refugiarnos en nuestra tribu para sobrevivir”, dice. 

Mientras que la politóloga Sara Wallace Goodman, de la Universidad de California, cree que en circunstancias de alta desinformación, la gente se fija en los ejemplos: Solo podemos ser racionales si nuestros líderes son racionales”, afirmó hace poco, según publicó el diario español El País . 

Si el rumbo no se corrige, México seguirá  a la cabeza con una de las tasas de letalidad más altas por la enfermedad (8.8% según la Universidad Johns Hopkins), más personal médico muerto en el campo de batalla (1,884 hasta noviembre, según la Ssa) y más indiferente a implementar un programa de estímulos económicos para la población afectada que, hasta el momento, ha favorecido el crecimiento de la desigualdad social (los ingresos de los trabajadores más pobres del país han caído hasta 44%, de acuerdo a cifras de Sí Por México, con datos del Inegi). 

A lo mejor en corto les tiene sin cuidado, pero está agendada la cita del 06 de junio, y aunque el pueblo es bueno y sabio, también puede desobedecer. 

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