- Publicidad -

En medio del escándalo por el despido del director del FBI, el presidente estadounidense Donald Trump habló ante 50 mil asistentes en un discurso de graduación, equiparando su situación como político externo al sistema, con la de los graduados de la cristiana universidad Liberty en un mundo secular:

“No tengan miedo de desafiar intereses arraigados y estructuras de poder fallidas”, les recomendó el mandatario, al señalar que deben disfrutar la oportunidad de “ser extraños” en el sistema.

Señaló que ser “un extraño”, como él, está bien, porque son los que cambian el mundo y hacen una diferencia real y duradera.

“Cuanto más un sistema les dice que están equivocados, más ustedes deben seguir adelante”, afirmó.

El discurso de Trump fue corto, pero lleno de figuras religiosas, mostrando al presidente como un defensor de la fe cristiana, identidad que mostró durante su campaña.

“En Estados Unidos no rendimos culto al gobierno, rendimos culto a Dios” aseveró Trump, quien tuvo una buena recepción en el estadio de la Universidad de Lynchburg, en el estado de Virginia.

El discurso de Trump terminó en medio de una lluvia de aplausos y cantos religiosos, donde el presidente cambió por un momento su imagen ruda ante estudiantes conservadores, a los que dijo: “Todos fuimos creados por el mismo Dios y somos un pueblo unido, indivisible bajo su mirada”.

La Universidad de Liberty es un centro académico en el que se imparte una educación  estrictamente cristiana.

Mientras que Trump, es el típico cristiano de dientes para fuera con una mente tan estrecha que ideas como invitar a salir a su propia hija (si no lo fuera), tienen que ser liberadas de ella, no importa el lugar ni el rango en el poder que tenga.

(Con información de Notimex)

Comentarios