Cuando el “guatepeor” nos rebasó

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¿Quién no ha escuchado o pronunciado la frase “salimos de Guatemala para entrar a guatepeor”?

Deberíamos de utilizarla menos.

¿Por qué se los digo? 

Ante la presión social en 2015, Otto Pérez, Presidente de Guatemala, y su vicepresidenta, Roxana Baldetti, renunciaron a sus cargos, fueron procesados judicialmente y enviados a prisión por actos de corrupción.

Dos años después, la Fiscal General de “guatepeor”, pide le sea retirada la inmunidad al Mandatario sucesor, Jimmy Morales, para ser investigado por presunto financiamiento electoral ilícito.   

Guatemala no la ha tenido fácil.

Durante 36 años el pueblo de Guatemala vivió bajo la opresión de gobiernos militares.

Según el Informe de Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI) y el Programa Nacional de Resarcimiento (PNR), hay cerca de doscientos mil muertos, cuarenta y cinco mil desaparecidos y cien mil desplazados por la violencia. Pobreza, genocidio (el pueblo indígena representó el 83.3% del total de muertos y desaparecidos), secuestros de alto impacto, crímenes de lesa humanidad, tres golpes de Estado y un autogolpe marcaron esos cruentos años de su historia.   

¿Cómo fue qué Guatemala logró lo impensable? ¿En qué momento los guatemaltecos decidieron ir en contra de la cúpula depredadora de los recursos públicos dejando atrás la historia de horror que padecieron y emprendieron una lucha por la dignidad de su pueblo, de su país, de sus riquezas? 

¿Cómo un país que vivió durante casi 40 años en medio de un conflicto armado, sumido en el hambre y la pobreza, con la moral por los suelos logró echar a un sistema corrupto a la calle? Las respuestas, más adelante.   

Ahora, retomemos parte del extraordinario trabajo de investigación que dieron a conocer el sitio de noticias Pájaro Político y la organización civil Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad esta última semana: La Estafa Maestra. 

http://www.animalpolitico.com/estafa-maestra/

El reportaje de primer nivel, exhibe el mecanismo con el cual el Gobierno federal a través de 11 de sus dependencias entregó recursos millonarios a ocho universidades públicas las cuales los triangularon a 128 empresas fantasmas.   

Esto debería ser UN ESCÁNDALO MAYÚSCULO a lo largo y ancho del país. Deberían estar puestas sobre la mesa renuncias de funcionarios involucrados, incluyendo directores y secretarios de esas 11 dependencias; deberían estar los legisladores interponiendo denuncias para deslindar responsabilidades administrativas y penales y a la par exigir al Gobierno de Peña Nieto transparentar los miles de millones de pesos que dependencias federales “esfumaron”. Ni lo uno ni lo otro. 

La respuesta del Gobierno federal ante la encuerada que le pusieron con la publicación de “La Estafa Maestra” no se hizo esperar y por medio de un deplorable comunicado de la Secretaría de la Función Pública soltó la cantaleta de siempre: “Se investigará hasta sus últimas consecuencias”. 

¿Cuántas veces lo hemos escuchado? ¿Cuántas veces el gobierno corrupto y ladrón ha respondido lo mismo ante los señalamientos de corrupción, de rapacidad comprobada por parte de gobernadores, funcionarios de alto nivel, secretarios y hasta del mismo Presidente Peña (la Casa Blanca no se olvida)?   

“Investigaremos”, “todo el peso de la ley”, “llegaremos hasta las últimas consecuencias”, “no podemos adelantar juicios esperemos a que se realicen las investigaciones correspondientes”, “él no fue, fue Teté”, etc. etc., las mismas respuestas vanas de siempre, que apuestan al olvido de la sociedad y al cobijo de quienes deberían ser instrumento para la impartición de justicia y rendición de cuentas.   

Así vamos, en una espiral de simulación por parte del gobierno que ejecuta estafas maestras a través de sus dependencias con una perfección inaudita que nadie supo, nadie vio nada, hasta que los cachan en la maroma.   

El apetito del gobierno por los recursos públicos en nuestro país los tiene obesos. Necesitamos ponerlos a dieta rigurosa y no solo cortarles las uñas, que las traen larguísimas en este sexenio, sino también amputarles las manos.

Esfumar dinero público es el “modus operandi” de una clase política acostumbrada a vivir rodeada de lujos a costa del erario. 

El Paso Exprés, Odebrecht, el procurador que dio como dato un domicilio fantasma para emplacar su Ferrari de 4 millones de pesos y así evadir impuestos, la Estafa Maestra, los últimos actos de corrupción documentados y ¿qué ha pasado? Absolutamente nada.   

Los titulares de PGR y la Secretaría de la Función Pública, Raúl Cervantes y Arely Gómez respectivamente, salen de vez en vez y ofrecen escuetos comunicados donde dicen que “se siguen las investigaciones y que bla, bla, bla, bla, blá”.   

Ante un gobierno omiso, inoperante, corrupto, que “castiga” la deshonestidad de sus funcionarios con cargos más altos o los guarda en la alacena de “reutilizables” para sacarlos cuando los tiempos políticos les sean convenientes, ante instituciones secuestradas por el descrédito, ante un gobierno con una aprobación ciudadana no mayor al 20%, ante agravios, ante el saqueo, ante la resistencia de nuestros gobernantes de hacer las cosas como se deben, ante partidos políticos que cada que hay elecciones ofertan más de lo mismo, ante un sistema político putrefacto, qué podemos hacer?

¡¡¿Qué hacemos?!! 

Regresemos ahora a Guatemala.   

¿Cómo lograron poner tras las rejas al ex Presidente Otto Pérez, a la vicepresidenta y a funcionarios involucrados en actos de corrupción?   

¿Cómo lograron que una jueza resolviera enviar a prisión preventiva a Sammy Morales y a José Manuel Morales, hermano e hijo respectivamente del Presidente de Guatemala, Jimmy Morales, procesados por haber defraudado al Estado en 2013? 

Guatemala tiene una Fiscalía General autónoma independiente y eficaz. Su titular, la Fiscal Thelma Aldana ha sido pieza fundamental en la lucha que mantiene este país contra la corrupción e impunidad.

De una trayectoria intachable, Aldana ha sido incluida por la revista estadounidense TIME en su lista de “Las 100 personas más influyentes del mundo”.   

“Soy Fiscal independiente, no recibo presiones ni sugerencias de nadie”, dijo Aldana en una entrevista.   

El éxito de la Fiscalía a su cargo tiene otra pieza clave, Aldana trabaja de la mano con la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) a cargo de Iván Velásquez, jurista colombiano comisionado por la ONU para esa tarea.

El CICIG fue creado por mutuo acuerdo entre el gobierno de Guatemala y la ONU como órgano independiente cuya finalidad es apoyar al Ministerio Público y a otras instituciones del Estado, como la Fiscalía General para investigar, procesar judicialmente y desmantelar las redes de corrupción de las mafias que penetran y socavan las instituciones del Estado. 

Guatemala mantiene una lucha férrea, frontal contra la impunidad.

Su Fiscalía General ofrece resultados a una sociedad agraviada que salió a las calles durante meses exigiendo la renuncia de su Presidente corrupto, exigiendo la rendición de cuentas, la transparencia, la ley por encima de todos.   

La dignidad se impuso, los guatemaltecos dijeron basta, si nunca pasa nada, ¡hagamos que pase!   

No permitamos que el Congreso y su amigo de los Pinos, impongan su fuerza corrupta y nos den una Fiscalía General viciada de origen con la finalidad de blindar el saqueo a la nación por nueve años más.   

Sí, definitivamente: Guatemala, nos pone el ejemplo. Aplaudamos su lucha, abracemos sus causas.

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