Cosmonautas desconfían aplicarse la vacuna rusa contra la covid-19

23 de septiembre de 2020.-Miembros de la expedición 64 de la Estación Especial Internacional: Astronauta de la NASA, Kate Rubins y los cosmonautas Sergéi Ryzhikov y Sergéi Kud-Sverchkov, durante su examen final en el centro de entrenamiento de cosmonautas Gagarin. Foto: Andrey SHELEPIN / Russian Space Agency Roscosmos / AFP
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Los cosmonautas rusos que deben despegar el 14 de octubre hacia la Estación Espacial Internacional (ISS), se mostraron desconfiados sobre la vacuna contra la covid-19 fabricada por Moscú debido a su falta de fiabilidad.

“Personalmente, diría que no me vacunaré, porque soy muy cauteloso en este tema”, dijo el capitán Serguéi Rýzhikov, con mascarilla, en una rueda de prensa en la Ciudad de las Estrellas, realizada este jueves.

“Los cosmonautas no son libres de tomar decisiones sobre su salud por sí mismos, son los médicos los que toman decisiones sobre la vacunación”, explicó el ingeniero de la futura tripulación, Serguéi Kud-Sverchkov.

“La decisión de recomendar la vacunación a los cosmonautas solo se tomará cuando se pruebe la vacuna y esté claro que es fiable”, añadió.

Serguéi Rýzhikov también señaló que desde el punto de vista epidemiológico, “la ISS es actualmente el lugar más seguro del planeta”, debido a los procedimientos sanitarios que se aplican a los seres humanos que van allí.

Rusia, empezando por su presidente, Vladimir Putin, elogió la eficacia de su vacuna “Sputnik V” contra el nuevo coronavirus, desarrollada en tiempo récord, aunque solo se ha probado formalmente en unas pocas docenas de personas.

Unos 40.000 voluntarios serán vacunados en Moscú en las próximas semanas y otros miles de personas lo serán en otros países.

Por cierto, la Estación Espacial Internacional debió maniobrar este martes para evitar una colisión con escombros de un viejo cohete japonés, la tercera maniobra de ese tipo en este año, dijo la NASA, que pidió más recursos para monitorear el número creciente de objetos en la órbita terrestre.

Los escombros habrían pasado a 1,39 kilómetros de la ISS, según la NASA, pero se decidió elevar la órbita de la estación como medida de precaución.

Fue una cápsula de carga rusa (Progress), amarrada en la estación, que empujó hacia arriba a la ISS encendiendo sus propulsores, durante 2 minutos y medio, controlando la operación en cooperación entre las salas de control rusas y estadounidenses.

Según el astrónomo Jonathan McDowell, el objeto amenazante eran los restos de una parte de un cohete japonés lanzado en 2018, que se desintegró en 77 piezas en febrero de 2019.

Los tripulantes, dos rusos y un estadounidense, tuvieron que ser ubicados temporalmente en la parte rusa de la ISS, para poder hacer una evacuación urgente con la cápsula Soyuz en caso de peligro, lo que finalmente no fue necesario (en un primer comunicado de prensa, la NASA había indicado que los astronautas entrarían en la nave espacial).

Según el sitio web de la Agencia Espacial Europea, la ISS estaba a unos 421 km sobre los océanos antes de la operación y 435 km después de ella.

Se mueve a unos 27.500 km/h, una velocidad en la que incluso un objeto pequeño puede dañar gravemente o incluso destruir un panel solar u otro elemento.

Este tipo de maniobra es periódicamente necesaria y debería hacerse más frecuente por la creciente contaminación del entorno de la Tierra, por los escombros de viejos cohetes o satélites lanzados durante seis décadas, y por los miles de fragmentos creados por colisiones accidentales o deliberadas, por ejemplo, con los envíos de misiles antisatélite de India en 2019 y China en 2007.

La estación tuvo que evitar escombros de ese tipo 25 veces entre 1999 y 2018, según la NASA.

“La Estación Espacial maniobró tres veces en 2020 para evitar los escombros. En las últimas dos semanas, ha habido tres conjunciones potenciales de alto riesgo. ¡Los escombros están empeorando!”, tuiteó Jim Bridenstine, jefe de la NASA.

(AFP)

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