Condonaciones

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La palabra condonación, hace relación a un concepto jurídico mediante el cual un acreedor, perdona o disminuye un crédito (deuda), líquido y exigible que para con este tiene un deudor determinado.

Así, un banco puede condonar total o parcialmente un crédito que previamente haya otorgado, o los intereses que el mismo haya generado durante cierto tiempo. En todos los países se trata de una figura legalmente válida y en el caso de créditos fiscales, es decir de deudas derivadas de contribuciones ya sean impuestos, derechos, aprovechamientos o de las multas derivadas de aquellos, la autoridad hacendaria tiene comúnmente la facultad de otorgar condonaciones a los contribuyentes que se acercan a esta con el objeto de negociar sus adeudos.

En el caso nuestro, tratándose de multas el artículo 74 del Código Fiscal de la Federación regula este supuesto.

Desde luego deben existir reglas claras, para que esto ocurra. El problema es que dichas reglas no son lo suficientemente transparentes y se han prestado a abusos y a privilegios para ciertas personas y entidades.

Debe distinguirse también para efectos de claridad en los conceptos, entre condonaciones, exenciones, supuestos de no causación y aplicación de tasas del 0%. No todas son iguales. Mientras las primeras constituyen como hemos dicho el perdón de una deuda determinada y exigible, las exenciones se encuentran en principio prohibidas por disposición del artículo 28 constitucional, aunque su regulación en las leyes ha sido reconocida por la jurisprudencia; en otros supuestos existen ciertos actos que simplemente no son materia de causación de impuesto alguno y otros por un mero tecnicismo jurídico sí lo son, pero se les aplica una tasa que supone el que no se quede obligado a pago alguno.

La semana pasada, los medios de comunicación dieron cuenta de una lista de presuntos beneficiarios de millonarias condonaciones que habrían favorecido a cientos de contribuyentes entre lo que se mencionan a muchos personajes famosos de la política, de los espectáculos, entidades deportivas y grandes empresas.

Se ignora cuáles fueron las causas o las negociaciones que dieron lugar a tales beneficios y por lo menos en un par de casos de personajes de la política, se han argumentado supuestos “errores contables”. El tema ha generado escándalo. La realidad es que si no se demuestra que dichas condonaciones pudieron haberse hecho al margen de las leyes, fueron, aunque nos pudiera doler, plenamente legales.

La intención del presidente López Obrador es que dichos beneficios desaparezcan totalmente para el futuro y que todos tengamos un piso parejo. Es desde luego una intención loable, sobre todo cuando se trata de grandes contribuyentes empresariales que buscan beneficiarse con toda clase de estrategias fiscales, que sin bien pueden ser legales, no son equitativas para todos.

El presidente desea prohibir de manera tajante cualquier clase de condonaciones y exenciones fiscales. Si bien como ya dijimos la intención es digna de aplauso, podría resultar en perjuicio de quienes menos tienen.

En los casos de eventos naturales como los terremotos, huracanes, incendios forestales y otras calamidades similares ha sido costumbre de gobiernos anteriores el beneficiar a las comunidades afectadas mediante la condonación o la exención temporal de ciertas contribuciones a fin de ayudarlas a superar dichos trances.

Generar una prohibición tajante a dichas opciones podría traer consecuencias no deseadas, amarrando de manos  de las autoridades.

Lo que sí urge son disposiciones que transparenten y pongan límites a las facultades de las autoridades, y desde luego también generar programas que fomenten la regularización de cientos de miles de pequeños y medianos empresarios que laboran en la informalidad que no pagan impuesto alguno y que, en los hechos, se benefician diariamente de exenciones tácitas sin que nadie les diga ni exija nada.

No sería tan complicado replantear las reglas para los pequeños contribuyentes, levantar censos y sentarse a negociar con líderes de cientos de organizaciones de comerciantes informales, que con frecuencia explotan a sus agremiados, pero que no contribuyen al bienestar general. Ampliar la base de contribuyentes debe ser una prioridad.

Aquí nos vemos, yo voy derecho…

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