Charlas en estadios para los ruandeses que se saltan las reglas anticoronavirus

03 de agosto de 2020.-Los infractores de las restricciones sanitarias en Ruanda son llevados al estadio Nyamirambo en Kigali, Rwanda. Foto: STR / AFP
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En Ruanda, las personas sorprendidas sin mascarilla o que se saltan el toque de queda son llevadas a estadios para inculcarles la importancia de respetar los gestos barrera y explicarles el peligro del nuevo coronavirus.

En el país, las autoridades han impuesto medidas drásticas para frenar, con éxito, la propagación de la covid-19.

Día y noche, la policía patrulla las calles y detiene a aquellos que no lleven puesta la mascarilla o estén en el exterior pasadas las 21:00, cuando comienza el toque de queda.

Desde mediados de julio, unas 70.000 personas han sido detenidas y conducidas a un estadio o centro de detención, según cifras oficiales. El pasado viernes, día feriado en Ruanda, la policía llevó a 2.000 habitantes al estadio más cercano.

“Estaba en el comercio donde trabajo, con la mascarilla en la barbilla y fue cuando ellos (la policía) me vieron y me dijeron: ‘No estás usando tu mascarilla correctamente’. Me dijeron que me iban a llevar a un sitio para enseñarme a usarla”, contó a la AFP un habitante.

“A partir de ahora, me la pondré dondequiera que me encuentre”, promete este comerciante de Kigali.

Cada noche, cientos de personas acaban en estadios, como el de Amahoro, custodiados por policías armados.

Sentados en las gradas a más de un metro de distancia unos de otros, con la prohibición de moverse, deben escuchar los mensajes preventivos hasta el amanecer. Después los dejan en libertad pero bajo la obligación de autoconfinarse.

En el estadio, los altavoces transmiten las reglas de prevención y los animan a convertirse en embajadores de la lucha contra el nuevo coronavirus.

Con frecuencia se invita a la prensa a grabar e interrogar a estos detenidos de un día. Los medios de comunicación públicos transmiten las imágenes para disuadir al resto de la población de saltarse los gestos barrera.

– 2.000 casos –

En algunos casos pueden elegir entre pasar la noche en el estadio o pagar una multa de unos 25.000 francos ruandeses en el caso de un particular (unos 22 euros, 26 dólares), en un país donde un camarero gana entre 50 y 100 euros (entre 58 y 117 dólares) al mes.

“Me detuvieron dos veces y pasé la noche en el estadio cada una de ellas. La primera me pillaron después del toque de queda y la segunda, también. La alternativa era pagar una fuerte multa, pero no tengo dinero, estoy buscando trabajo”, cuenta Elly Niganze, de 25 años.

Según la policía, estas detenciones desempeñan un papel crucial para frenar la epidemia.

Ruanda, con una población de más de 12,5 millones de habitantes, tiene algo más de 2.000 casos de coronavirus, según las estimaciones, de los cuales menos de 900 activos y cinco muertes.

El país ha realizado más de 280.000 tests, lo que lo sitúa entre los buenos alumnos en la lucha en el continente.

“Seguimos encontrando a muchas personas que infringen las reglas, todo el tiempo. Es como si algunos lo hicieran adrede, para desanimar a la policía”, afirmó el portavoz policial John Bosco Kabera.

“Nos hemos puesto en contacto con las instituciones y los empleadores de aquellos que han sido detenidos para tomar medidas y asegurarnos de que cumplan el autoaislamiento una vez liberados”, añadió.

Pero los que terminan en los estadios son, paradójicamente, los afortunados.

Otros han estado detenidos más tiempo y podrían llegar a ser procesados por “rebelión contra las autoridades”, un delito sancionable con un año de prisión en Ruanda.

La mayoría de ellos son periodistas y blogueros que han intentado investigar sobre la epidemia en el país.

Uno de ellos es Dieudonné Niyonsenga, un bloguero detenido en abril cuando trataba de documentar los efectos de la epidemia en los sectores más pobres de la población.

Antes de su detención, investigaba acusaciones de violaciones presuntamente cometidas por soldados encargados de hacer cumplir el toque de queda. Le acusan de usurpación de identidad, fraude y rebelión.

La oenegé Human Rights Watch (HRW) pidió a las autoridades ruandesas que “pongan fin a las detenciones arbitrarias, incluidas las de periodistas y blogueros que intentan sacar a la luz los abusos”.

También pidió a las autoridades que investiguen “las denuncias de asesinato, violaciones y otros delitos graves contra las fuerzas de seguridad durante el confinamiento”.

(AFP)

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