Catarsis y violencia

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Dice el Diccionario de la Real Academia Española que la palabra catarsis proviene del griego y deriva del concepto purga o purificación  y la define en su primera acepción como: ”purificación ritual de personas o cosas afectadas de alguna impureza”.

Coloquialmente nos referimos a la catarsis como todo aquel acto o suceso que nos ayuda a liberarnos del dolor emocional derivado de una o más experiencias traumáticas.

Hace poco más de una semana, se llevó a cabo en la capital del país una marcha mayoritariamente integrada por mujeres de todas las edades, quienes con toda justicia protestaban por la violencia y el maltrato histórico de que han sido objeto a lo largo del tiempo.

Agresiones verbales y físicas, discriminación, violaciones y feminicidios que durante los últimos años, lejos de evitarse, corregirse y castigarse se han exacerbado en nuestra sociedad y muy en especial en las grandes urbes como la Ciudad de México.

Aunado a lo anterior la impunidad campea con una risa macabra y burlona en la calles, las agencias del Ministerio Público y en gran número de juzgados. Ante ello, la impotencia, el dolor y la rabia de miles de mujeres que han sido víctimas de tales actos y que los han sufrido junto con sus parejas, hijos, familiares y amigos.

La policía, lejos de ser una institución que salvaguarde la integridad física de la ciudadanía, es con frecuencia no solamente cómplice de quienes cometen semejantes vilezas, sino por desgracia también copartícipe de los mismos delitos, amparados en la fuerza que les dan sus armas y uniformes.

Por desgracia las autoridades, más allá de las buenas intenciones, no han demostrado capacidad suficiente para disminuir el número de crímenes y estos por el contrario se han disparado al alza en los meses recientes.

Sobrevino entonces la explosión, que como si se tratara de una olla de presión, estalló de forma violenta convirtiéndose en una suerte de ejercicio de catarsis para las integrantes de la manifestación y sus acompañantes, aunque por desgracia y como suele ocurrir en muchos casos ocurrieron infiltraciones de provocadores que llevaron al extremo las expresiones de violencia y las agresiones físicas.

Durante el trayecto se rompieron cristales, se dañó el mobiliario urbano e incluso se hicieron pintas en monumentos históricos como la columna del Ángel de Independencia.

En los primeros momentos después del evento, muchos ciudadanos confundidos nos sentimos incómodos por los hechos, indignados por la forma extrema que tomó la protesta. Tras reflexionarlo, tuvimos que caer en la cuenta de que una manifestación como esa, debió de haber ocurrido hace ya mucho tiempo ante lo prolongado de los abusos y la continuidad de las injusticias contra las mujeres.

La inseguridad y la ausencia de procuración de justicia y la falta de aplicación estricta de la ley no puede seguir prolongándose. Es cierto, como han dicho muchos, que este tipo de manifestaciones no evitarán que sigan cometiéndose abusos y violaciones, pero seguramente sí servirán para ir moviendo poco a poco las conciencias, no solamente de las autoridades que deben tomar inmediatas cartas en el asunto, sino también en las familias, en las escuelas y en los centros de trabajo. El respeto a las mujeres debe ser parte de la formación humana desde los primeros años.

Si bien nuestro Derecho tardó mucho en reconocer los derechos fundamentales de las mujeres y en crear organismos oficiales para su defensa, las leyes son letra muerta si no se aplican de forma estricta y puntual.

La violencia en muchos casos es generadora de caos, pero a veces hacen faltas sacudidas fuertes para impulsar el desarrollo de las virtudes humanas y entre ellas destacan, no cabe duda el respeto, la consideración y la protección al sector femenino sin distinción de edad o condición. Es urgente e indispensable tomar conciencia de ello.

Aquí nos vemos, yo voy derecho…

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JOSE EUGENIO CASTAÑEDA ESCOBEDO LICENCIADO EN DERECHO POR LA UNIVERSIDAD PANAMERICANA DE LA CDMX PROFESOR DE DERECHO CIVIL Y MERCANTIL DESDE HACE 25 AÑOS. NOTARIO PUBLICO 211 DEL DISTRITO FEDERAL DESDE 1994. COLABORADOR EDITORIAL DE EL MAÑANERO DEL 2004 AL 2010 COLABORADOR EDITORIAL DEL PERIODICO EL FINANCIERO DE 2006 AL 2014