El caso Karen, logró la movilización de la sociedad y la autoridad

Ernestina Godoy, procuradora de la Ciudad de México
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Durante más de 14 horas, la supuesta desaparición de Laura Karen Espíndola generó una intensa movilización de los cuerpos de seguridad de la Ciudad de México, así como de las redes sociales y tuvo una gran difusión en medios de comunicación, sin embargo se dio a conocer que en realidad pasó el tiempo en un bar cercano a su domicilio.

Un video tomado en el bar Kali muestra a la joven ingresando al local a las 16:30 horas del martes 03 de diciembre, donde permaneció hasta las 02:30 del miércoles.

Las imágenes al interior del establecimiento, dan cuenta que a las 22:05 del martes Karen se encuentra al lado de un hombre no identificado.

Un par de horas antes, su hermano Daniel había alertado, a través de Twitter sobre la desaparición de su hermana, donde incluyó parte de la conversación de WhatsApp donde afirmaba que ya se dirigía a su casa en un taxi, pero advertía que el conductor de éste parecía sospechoso y estaba siendo grosero.

A las 07:00 horas del miércoles, Claudia Sheinbaum, se puso en contacto con los familiares, a quienes aseguró que se haría una investigación exhaustiva para localizarla.

Agentes de investigación llegaron durante la mañana al domicilio de la joven de 27 años de edad en la alcaldía Tlalpan.

Se logró establecer que el teléfono celular de Karen fue encendido a la una de la madrugada del miércoles.

La procuradora capitalina, Ernestina Godoy dijo que el rastreo de las conversaciones de dicho celular arrojaban siempre una ubicación en las inmediaciones de Villa Coapa.

A las 11:30 del miércoles, Karen regresó a su domicilio, sin dar detalles de su ausencia.

En la movilización policiaca que provocó la supuesta desaparición, la Secretaría de Seguridad Ciudadana montó un punto de revisión en la carretera Picacho-Ajusco, donde se revisaron a los taxis que circulaban por el lugar.

Juan Salgado, experto en seguridad del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), consideró que el uso de las redes sociales para hacer denuncias, evidencia la falta de confianza en las autoridades.

Refirió que “estamos teniendo una ciudadanía que ante la desconfianza, se vuelca a las redes sociales porque ahí encuentra la solidaridad de ciudadanos y que genera un peso político en la autoridad”.

(Con información de El Universal y Reforma)

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