Carlos Slim anda de coqueto

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Todos recordamos que durante la campaña electoral, el empresario Carlos Slim Helú, el más acaudalado de México, se pronunció en una controvertida conferencia de prensa a favor de mantener la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en la zona de Texcoco, Estado de México, bajo el argumento de que ese proyecto detonaría el desarrollo acelerado de toda el área metropolitana y transformaría la vida de unos cinco millones de mexicanos que viven alrededor de la construcción.

Slim Helú es presidente de Grupo Carso e Inbursa, un conglomerado que agrupa compañías de los sectores financiero, comercial, industrial, infraestructura, construcción y energía, y cuya fortuna se calculaba al cierre del primer trimestre de 2018 en poco más de 67 mil millones de dólares.

En aquella ocasión, tras las declaraciones del empresario, el entonces candidato López Obrador dijo que el Gobierno federal estaba utilizando al empresario para tratar de contrarrestar el avance de su movimiento:

“Seguramente le pidieron que saliera a dar esta conferencia. No me preocupa mucho, no tengo pleito con él ni con nadie”, había comentado incluso con un tono de extrañamiento, seguramente recordando la estrecha relación que habían tenido durante su gestión como jefe de Gobierno de la capital y aun posterior a su salida.

Posiblemente por eso, una vez que López Obrador ganó las elecciones presidenciales, Slim le envió una carta donde se comprometió a seguir invirtiendo en México “para sacar adelante al país” y, aprovechando la misiva, lo felicitó por su contundente triunfo electoral.

Esta semana, el empresario de origen libanés, elogió las propuestas del virtual presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, y destacó que no ve riesgos para su grupo empresarial en el próximo sexenio:

“No veo riesgos para mi empresa en el nuevo Gobierno”, dijo al participar en el Día del Inversor de la compañía española de infraestructura FCC.

En estricto sentido, como López Obrador está planteando inversiones importantes en trenes, en proyectos de energía, en rehabilitación de refinerías, en caminos y carreteras; para Carlos Slim está muy claro que el próximo Gobierno buscará inversionistas y se declara listo y puesto, como antaño.

Adicionalmente, saludó con agrado la propuesta de hacer un Gobierno más sobrio y austero, bajando los costos de operación de la estructura gubernamental de manera sustancial, en el entendido de que todos esos ahorros se invertirán en la economía interna del país.

Carlos Slim, quien es poseedor del 81 por ciento de los títulos accionarios de la española FCC, aseguró que el cambio de estafeta en México, después del triunfo contundente de López Obrador, “está siendo muy terso, muy de la mano del actual Gobierno”.

En la misma entrevista Slim consideró como positivo que la decisión de cancelar o continuar con la obra del NAIM se esté evaluando y espera que lleguen a la conclusión de hacer el nuevo aeródromo en Texcoco porque es la mejor opción.

De la misma forma sugirió que en la construcción del NAIM debe haber preponderancia de materiales nacionales para bajar los costos de construcción hasta en mil millones de dólares: “Lo más racional es buscar que se reduzca el costo a través de materiales nacionales”, dijo.

El multimillonario también se dio la oportunidad de aclarar que las diferencias que sostuvieron durante el proceso electoral por el tema de la posible cancelación del NAIM “fue un desencuentro relativo”.

Recordemos que López Obrador determinó que la consulta sobre el NAIM incluiría tres opciones:

  • Seguir con la construcción en la ubicación actual.
  • Parar la obra y construir dos pistas en el aeropuerto de Santa Lucía.
  • Concesionar la obra para que privados continúen con ella.

De todos es sabido que Grupo Carso, controlada de manera absoluta por Slim, tiene ganadas múltiples obras del NAIM, algunas de manera individual y otras en la modalidad de “Consorcio” con otras empresas, por lo que es muy probable que se considere como uno de los tiradores más importantes en el caso de que se concesione el aeropuerto.

Ya lo hicieron en la Ciudad de México, los grandes cambios en el centro histórico se hicieron en mancuerna, en una relación que todos veían como un ganar-ganar, ¿se repetirá la historia?, esa es la interrogante sin desperdicio; por lo pronto nadie podrá negar que el ingeniero Carlos Slim anda de coqueto. 

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