De cara al 2018, ¿quién se ocupará de que no gane el PRI?

Si los ciudadanos decidimos organizarnos y trabajar poniendo todos nuestro tiempo, esfuerzo, experiencia y sudor, podríamos utilizar y emplear a los partidos para empoderar a la Sociedad Civil.

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Todo mundo cree que el Presidente tendrá la posibilidad de imponer al candidato a la Presidencia de su preferencia, como si nada hubiera cambiado en los últimos años y como si los procesos electorales del 2015 a la fecha no hubieran sido tan desastrosos.

La simple idea de que Peña Nieto pueda imponer a su sucesor es patética, sin embargo, lejos de cambiar como estaba previsto en el script del “Nuevo PRI”, las viejas costumbres y las viejas historias se han agudizado, tanto, que nuevamente brota como hace 30 años, una corriente que protagoniza un movimiento interno, con una gran diferencia, los de aquellos tiempos, como Cuauhtémoc Cárdenas o Porfirio Muñoz Ledo, son intelectuales de reconocida trayectoria y calidad moral, los de hoy, a decir por el líder de la CNOP, el senador Arturo Zamora, son políticos de café; aunque en realidad son personajes acostumbrados al poder, oportunistas y que hoy están fuera del círculo rojo, ahí, justo donde no pueden respirar.

Y es que el algoritmo ha sido muy sencillo, el círculo rojo es esencialmente un círculo político del EDOMEX, por no decir de Atlacomulco, con sus particulares excepciones, lo que ha generado un resquebrajamiento al interior y un debilitamiento de la institucionalidad de sus militantes, que hoy se pueden convertir fácilmente en fuego amigo o migrar hacia otros horizontes.

La concentración del poder dentro de ese círculo rojo es personalísima del Presidente, como en antaño, por lo que la historia del dedazo es igual de viable que entonces, con una gran diferencia, hace más de 30 años, ganaba al que pusieran, hoy, a pesar de que en estas últimas elecciones demostraron, tanto en Coahuila y en el EDOMEX, que las triquiñuelas electorales son como andar en bici (nunca se olvida cómo), también quedó demostrado que la oposición puede, jugando bien sus cartas, cambiar el régimen nuevamente.

El panorama a un año de las próximas elecciones presidenciales, no sería para nada alentador para un gobierno tan impopular y tan valemadrista como éste, donde la corrupción ha llegado a su máxima expresión tanto en los gobiernos estatales protegidos aún después de la alternancia, como en las instancias federales con los amigos de la casa; haciendo de este nivel de impunidad el más flagrante que mi memoria tenga recuerdo, sin embargo, a pesar del conocimiento público de todos los escándalos, la pasividad de amplios sectores de la Sociedad sigue siendo la pauta, por lo que mientras no re direccionemos nuestros esfuerzos para generar un entusiasmo que aglutine la fuerza dormida de los ciudadanos y logremos despertarlos del letargo, toda esa pasividad juega como votos a favor del PRI, lo que se podría traducir en su permanencia.

Una gran mayoría de los ciudadanos apáticos, lo son porque saben que los partidos políticos no van a cambiar y los consideran a todos iguales, eso no dista mucho de la realidad, sin embargo, hay una vía, partiendo de la base que una Democracia requiere de los partidos políticos para poder funcionar, pues son nuestros representantes, obliguémoslos a serlo, generemos un movimiento social único, con una participación ciudadana verdaderamente plural, con una inercia propia tal, que los distintos partidos políticos sean los que nos procuren, que sepan que sin nosotros no solo no ganarán, sino que desaparecerán.

Es tiempo de que los ciudadanos usemos a los partidos y a los políticos, les pagaremos por sus conocimientos, su experiencia y también por sus mañas, pero cambiaremos las reglas, es hora de que los ciudadanos tengamos el poder, todos los partidos de oposición están buscando formar un Frente Amplio Opositor, lo que no dicen es que lo quieren hacer bajo sus propias y actuales reglas, tampoco dicen, aunque en algunos es implícito, que ellos quieren encabezar dicho Frente.

Si los ciudadanos decidimos organizarnos y trabajar poniendo todos nuestro tiempo, esfuerzo, experiencia y sudor, podríamos utilizar y emplear a los partidos para empoderar a la Sociedad Civil.

La fórmula es convertir la teoría en la práctica verdadera, porque todos tenemos claro que los políticos y todos los servidores públicos, incluido el Presidente de la República, son nuestros representantes y empleados, hagámoslo realidad.

Unamos esfuerzos, no hay otra opción, encontremos juntos el camino de un futuro mejor.

Hay múltiples organizaciones valiosas que están trabajando, que se esfuerzan día con día en diferentes tópicos por un mejor país, ¿por qué no lo intentamos juntos?

¿Qué acaso no podemos dejar el protagonismo para lograr finalmente la reconfiguración del viejo sistema político que está a punto de su colapso final?

¿En verdad no vale la pena?

En el año 2000 todos daban por muerto al PRI y le bastaron 12 años para regresar de entre sus cenizas, los mismos 12 años que fueron suficientes para que el PAN se contagiara de los mismos males y los mismos 12 años para que la izquierda se fragmentara por los oportunistas, por el poder y por la falta de él.

No estoy hablando de una candidatura independiente, que tanto se han desdibujado en tan poco tiempo, estamos hablando de una fuerza colectiva, que puede empezar incluso por aglutinar bajo algún esquema a las organizaciones valiosas existentes.

¿Crees qué es tarde o es muy utópico?

Yo creo que México se encuentra en una crisis de tal magnitud que debemos intentarlo.

Creo que es un esfuerzo que bien vale la pena, es por México y eso por sí mismo ya es, sin desperdicio…

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