El cambio climático se le aparece a Trump en plena campaña

11 de septiembre de 2020.-Monrovia, California. Bomberos del condado de Los Ángeles combaten en fuego con el Bosque Nacional Ángeles. Foto: David McNew/Getty Images/AFP
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Tras varios años de eventos meteorológicos extremos, como los enormes incendios forestales en el oeste de Estados Unidos esta semana, el cambio climático por primera vez se impuso como un gran tema de las elecciones presidenciales estadounidenses, salvo para el electorado republicano.

En un año trastocado por la pandemia, las protestas antirracistas, disturbios y la violencia policial -temas en candente actualidad- los expertos en opinión pública señalan que los temas de transición ecológica y economía verde se han convertido, lenta pero sostenidamente, en prioridades para un número récord de estadounidenses, particularmente a la izquierda del espectro político, en el Partido Demócrata.

“El cambio climático no había sido nunca antes uno de los temas importantes para la base de uno de los dos partidos políticos”, dice Anthony Leiserowitz, investigador de la universidad de Yale que realiza desde 2008 encuestas de opinión sobre el cambio climático.

Leiserowitz recuerda que todos los candidatos en las primarias demócratas, desde los más izquierdistas a los más moderados, estaban a favor del regreso de Estados Unidos al acuerdo de París sobre el cambio climático.

El abanderado demócrata, Joe Biden, un centrista, adoptó un programa climático que habría parecido radical cinco años antes, presentando como piedra angular la neutralidad de carbono en 2050.

La creciente preocupación climática concierne también, en una menor medida, a la mitad de los electores que se definen como independientes, explica Leiserowitz a la AFP.

En el bando republicano, el negacionismo climático dominante en el último decenio se estrelló contra la evidencia: temperaturas récord de calor, frecuencia creciente de fuertes huracanes, incendios propulsados por las olas de calor, inundaciones récords, que tocan tanto las regiones azules (demócratas) como rojas (republicanas).

Huracanes terribles en 2017 y 2018 traumatizaron todo el sudeste del país, incluyendo Texas, Luisiana y Florida.

Pero persiste un argumento económico y cultural: el rechazo a una descarbonización de la economía percibido como sinónimo de pérdida de competitividad, y el miedo de perder un modo de vida anclado en los autos 4×4 y el aire acondicionado.

El presidente republicano, Donald Trump, ya no habla de “farsa” climática. Cuando visitó recientemente Luisiana, devastada por un huracán, preguntó a los responsables locales si las tormentas parecían multiplicarse, aunque sin evocar el vínculo con el cambio climático.

Pero el dirigente cambia en general de posturas sobre el medio ambiente y la protección del agua y el aire “limpios”. Acaba de extender una moratoria sobre las perforaciones petroleras en el Atlántico frente a la costa de varios estados gobernados por republicanos, incluyendo Florida, que se oponían a ellas para proteger sus playas y el turismo.

El senador demócrata Tom Udall dice a la AFP que el gobierno de Trump tiene “el peor balance medioambiental de la historia”, con numerosas normas contra la contaminación abrogadas o flexibilizadas desde 2017.

11 de septiembre de 2020.-Monrovia, California. Un jet tanque lanza retardante en el Bosque Nacional Ángeles

– Minoría activa –

El profesor de Ciencias Políticas Jon Krosnick, de la Universidad de Stanford, realiza desde 1999 encuestas de opinión y muestra que los estadounidenses son, de hecho, relativamente constantes desde el inicio del siglo sobre la realidad y la importancia del calentamiento del planeta.

Lo que ha cambiado, dice, es la proporción de estadounidenses que votan por un candidato en función de su programa sobre el cambio climático. Esta proporción, según su último informe publicado en agosto, es de 25%, algo inédito. Solo el aborto agrupa a más personas, con 31% de los electores.

“Una de cada cuatro personas está muy, muy, muy implicada en este tema, es extraordinario”, dice Krosnick a AFP.

Pero Joe Biden “no ganará la elección con ese grupo de electores porque no es sino 25%”, afirma, y lo que explica que el candidato demócrata no haga del medio ambiente su mensaje primordial de campaña.

Para construir una coalición ganadora, Biden debe apuntar a los otros subgrupos de electores.

En cuanto a Donald Trump, no tiene interés de hablar sobre su escepticismo, porque eso solo motivaría más a los votantes apasionados por la protección ambiental, analiza Jon Krosnick. Por lo tanto, el presidente hace campaña sobre la inseguridad y la economía.

(AFP)

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