Beneficiarios de Sembrando Vida acusan corrupción en el programa

La propia Secretaría de Bienestar reconoce en datos oficiales que están rebasados

En febrero de 2019 se puso en marcha el programa Sembrando Vida, donde participaría la Secretaría de Bienestar y la Secretaría de la Defensa
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Beneficiarios del programa Sembrando Vida, uno de los proyectos emblemáticos de Andrés Manuel López Obrador, lo señalan como foco de corrupción.

Dicho programa entrega 5 mil pesos mensuales a agricultores por cultivar dos hectáreas y media de terreno, pero los beneficiarios reportan que la entrega de semillas es en ocasiones después de la temporada de lluvias, hay falta de agua, siembras en sequía, plantas muertas, falta de insumos, de herramientas y tala de árboles.

Incluso, documentos internos de la propia Secretaría de Bienestar, Sembrando Vida advierten que se sigue un patrón de improvisación y no existe un padrón por transparente de quienes son apoyados.

En el acta de la primera sesión del comité técnico celebrada el 17 de diciembre de 2019 se reconoce que uno de los retos más importantes lo representa la siembra de árboles maderables y frutales tomando en cuenta que no se tiene “la oferta suficiente de plantas para atender la demanda”.

En una segunda sesión, un mes después, se reconoce que solo se pudo ejercer el 66% de los recursos destinados a adquirir “herramientas, materiales e insumos para viveros, biofábricas y de uso general” pues “la proveedora fue rebasada por las cantidades que el programa ha requerido”.

Raúl Esteban un campesino de Campeche, confiesa que saca de su bolsa entre 100 y 200 pesos para entregarlos a los operadores de Sembrando Vida. Charly López, en Tabasco, asegura que los técnicos lo han amenazado con sacarlo del programa si no les da el dinero que les piden.

El agricultor Armando Cruz, dice que en marzo de 2019, se hizo parte de Sembrando Vida, un mes después de ponerse en marcha, cuenta que al principio les repartieron cerca de 200 árboles, sin embargo, esta cantidad bajó después y los técnicos les dijeron que ahora ellos debían adquirirlos con su propio dinero.

Asegura que gasta entre 1 mil 500 y 1 mil 800 pesos mensuales en ello, por lo que solo se queda con 2 mil 700 para vivir, pero los técnicos “nos obligan a dedicarnos al 100 por ciento al programa, y no podemos trabajar en otra cosa”.

Una beneficiaria de Tabasco, que pide el anonimato, cuenta que el programa mandó dinero para hacer una biofábrica, un baño y un riego para su vivero “se tenía el dinero, pero luego nos dijeron que ya no estaba, que teníamos que apoyar para hacer la biofábrica”.

De acuerdo a los informes trimestrales del programa, hasta el 31 de marzo se tenían 54 mil beneficiarios. La cifra subió a 212 mil el 30 de junio y 225 mil el 31 de diciembre.

Incluso en el acta de la primera sesión ordinaria del comité técnico se señala que “hay un número de sujetos de derecho y técnicos sociales y productivos que han incumplido con las obligaciones establecidas, a los cuales se les debe dar de baja del programa”, sin embargo la Secretaría de Bienestar asegura que hay una supervisión constante de los técnicos y que no se tolerarán actos de corrupción, y que el próximo jueves se darán a conocer nuevos datos sobre el número de beneficiarios.

De acuerdo con Gustavo Sánchez, de la Red Mexicana de Organizaciones Campesinas Forestales, que agrupa a 40 grupos de agricultores forestales en 16 estados en el programa no hay convocatoria pública ni evaluación externa de cómo la están eligiendo, “la tradición de usar los apoyos de combate a la pobreza de manera clientelar es un problema”.

Detalla que México produce planta de calidad para 20 mil hectáreas, “entonces pretender plantar 500 mil en un año sin haber dedicado el ciclo biológico anterior a producir los insumos necesarios… Los que llevamos tiempo en el tema forestal sabíamos que no iba a lograrse, que tener planta de calidad no se improvisa”.

En 2019, el objetivo de Bienestar era cosechar 575 millones de plantas y árboles, pero solo se lograron 80 millones, la Secretaría entonces argumentó que la Secretaría de la Defensa incumplió con la oferta e incluso que afectaron los factores climáticos.

El programa, según sus lineamientos, debería entregar al sujeto de derecho “los insumos necesarios para desarrollar el programa agroforestal en su unidad de producción”.

Por su parte, Sergio Rivera, de  la organización Calixaxan de Veracruz, narra que “en una visita que hicimos para inspeccionar los trabajos en una comunidad de la sierra de Totonacapan observamos que estaban deforestando un cafetal y varios cedros”.

Asegura que los campesinos que lo acompañaban le dijeron que “lo que estaban haciendo era ‘sembrando muerte’, que las personas estaban talando esas parcelas para poder entrar en el programa”.

El nombre de ‘sembrando muerte’ también lo usan algunas organizaciones locales de Felipe Carrillo Puerto, en Quintana Roo, donde a través de imágenes tomadas vía satélite dan cuenta que para levantar el vivero militar se taló una parte de la selva. Por lo que se expusieron quejas de la Sociedad de Ejidos Forestales de Quintana Roo, se estima que se talaron casi 10 mil hectáreas de selva.

En diciembre pasado, López Obrador dijo que como el objetivo de 2020 son 1 millón de hectáreas se necesitarán 1 mil millones de plantas, sin embargo la problemática, según los documentos de la propia Secretaría de Bienestar se repetirá o aumentará en la medida que el programa se extienda.

(Con información de El Universal)

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