Basílica de San Marcos, símbolo de Venecia devastada por el agua

Foto: Marco Bertorello / AFP
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Las aguas sucias y saladas se arremolinaban el miércoles alrededor de las tumbas de mármol de la célebre cripta bizantina de la basílica de San Marcos, que sufrió graves daños durante la marea excepcional que inundó Venecia.

“Hemos sufrido daños por millones de euros”, comenta Carlo Alberto Tesserin, responsable del monumento, mientras las bombas extraen el agua marina de debajo de los arcos de la refinada piedra rosada y blanca, bajo la mirada triste y a la vez enojada de los guardianes.

La obra maestra de la arquitectura del siglo X se encuentra en uno de puntos más bajos de la ciudad y por lo tanto entre los más afectados por la marea alta.

“El año pasado advertimos que la basílica envejece 20 años durante cada marea alta, pero esta vez envejeció mucho más”, se lamenta frente a la AFP Tesserin, visiblemente triste.

La excepcional marea que azotó la noche del martes a la “Serenissima” alcanzó los 187 centímetros sobre el nivel de referencia, lo que obligó a cientos de turistas a atravesar en la oscuridad los callejones cubiertos de agua.

Se trata de la segunda peor inundación en Venecia desde que se comenzaron a registrar las inundaciones en 1923.

La peor fue el 4 de noviembre de 1966, cuando la marea subió 1,94 metros sobre el nivel normal.

Mientras el fuerte viento alimentaba las olas que azotaban la plaza, convertida en un lago, las aguas entraban en la basílica con una fuerza “nunca antes vista, ni siquiera durante la inundación de 1966”, cuenta Tesserin.

Indignado, recuerda que las alarmas lanzadas hace un año por el recrudecimiento del fenómeno del “acqua alta” no fueron escuchadas.

Las aguas residuales domésticas y las ratas ahogadas flotaban este miércoles entre los callejones inundados mientras los reporteros de la AFP intentaban documentar los daños.

La célebre basílica, con variedad de estilos y materiales, construida en 828 y reconstruida después de un incendio en 1063, es particularmente vulnerable cuando aumenta el nivel del agua.

“El daño que vemos hoy externo no es nada comparado con el que ha sufrido en su interior, porque la sal corroe el mármol y los ladrillos”, explicó Tesserin.

La basílica, famosa por los mosaicos dorados que adornan sus majestuosas cúpulas y las decoraciones de la tumba de San Marcos, es un museo vivo de arte bizantino.

“Los expertos han advertido en muchas ocasiones sobre los peligros que corre, pero no han sido escuchados”, repite.

El ministro italiano de Cultura, Dario Franceschini, anunció que serán evaluados los daños causados al patrimonio cultural de la ciudad, clasificada patrimonio mundial de la Humanidad por la Unesco en 1987.

La ciudad descansa sobre millones de zancos clavados en el lodo hasta llegar a un fondo más sólido, los cuales sostienen palacios y casas.

Pero el aumento del nivel del mar y el flujo constante de cruceros han contribuido a roer los pantanos y bancos de lodo circundantes.

La Serenissima, que se hunde gradualmente, es por lo tanto muy frágil frente a los caprichos del mar Adriático.

El megaproyecto Mose que debía salvar de las mareas altas ha sido blanco de numerosas polémicas por su enorme costo, ya que inicialmente debía costar 2 mil millones pero el costo se disparó por los casos de corrupción que llevaron a la detención en 2014 del entonces alcalde, Giorgio Orsoni y otras 34 personas.

Las 78 diques flotantes que deberían cerrar la laguna en caso del aumento de las mareas fue probado recientemente pero el dispositivo causó vibraciones perturbadoras y los ingenieros descubrieron que algunas partes estaban oxidadas.

“Necesitamos saber si MOSE funciona o si hay que implementar otro proyecto”, dice Tesserin.

Mientras la protección civil verifica el estado de la cripta en busca de daños, y equipos de voluntarios trabajan para sacar el agua de la basílica, las autoridades temen nuevas inundaciones.

“Tememos la marea alta de nuevo en los próximos días. Así que para que Venecia sobreviva, debemos actuar ahora”, pide Tesserin.

(AFP)

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