¡Ay Chihuahua, no te rajes!

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Este domingo 04 de febrero llegará a la Ciudad de México, la Caravana por la Dignidad que encabeza el Gobernador de Chihuahua, Javier Corral, al lado de notables personajes de la política, intelectuales, representantes de organizaciones civiles y un nutrido grupo de ciudadanos que han decidido emprender la batalla en contra del uso de los recursos públicos por parte de la Federación como garrote o zanahoria según sea la afiliación partidista del Mandatario al que se le asignen.

Una lucha contra la corrupción e impunidad, que tiene como puntos centrales la exigencia de que se agilice la extradición del exgobernador priista César Duarte y sean depositados los recursos federales que Hacienda retuvo en represalia por las investigaciones que lleva a cabo la Fiscalía de Chihuahua en contra de la red de corrupción encabezada por el exmandatario del tricolor y que ha derivado en la aprehensión de Alejandro Gutiérrez, ex secretario general adjunto del PRI, entre otros, acusado por el delito de peculado, según palabras de Corral.  

Gutiérrez también ha sido señalado por su posible participación en la triangulación de recursos de las arcas estatales de Chihuahua, Veracruz, Coahuila y Tamaulipas, entre otros estados que, en contubernio con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, fueron destinados para financiar ilícitamente campañas electorales del PRI.

El escándalo es mayúsculo, ya alcanzó a las altas esferas de la política mexicana. El caso de Alejandro Gutiérrez tocó hasta los mismos mantos “sin manchas y sin arrugas” (por aquello de que se dicen inocentes y ajenos a todo acto ilegal) de Luis Videgaray y Manlio Fabio Beltrones, que a donde va, lo hace con un amparo bajo el brazo para evitar comparecer, ser detenido y presentado ante la justicia en Chihuahua.

Batallas contra la corrupción e impunidad, van y vienen. Algunas de estas, apenas y logran desentrañar y evidenciar una parte milimétrica del sistema corrupto que nos gobierna, cuando la fuerza descomunal del Estado viene y lo entierra todo, bajo procesos que retrasan indagatorias, las empantanan bajo argucias legales o reservan la información despojándonos del derecho a conocer nombres, montos y el modus operandi en el que los delincuentes de cuello blanco manejan los recursos públicos de nuestro país.

¿Por qué habría de ser distinta entonces, la batalla del Gobernador de Chihuahua, Javier Corral contra el uso indiscriminado de los recursos públicos, la nula transparencia en la que el Ejecutivo otorga miles de millones de pesos como premio a ciertas administraciones estatales y les cierra la llave a otras?

A Javier Corral, Morena, funcionarios del Gobierno federal, el mismo Peña Nieto y otras voces lo acusan de haber montado un acto circense para evadir “los pocos resultados de su gobierno en materia de seguridad y otros rubros”. Lo señalan de usar el estandarte de la lucha contra la corrupción para posicionar a Ricardo Anaya ante el electorado en el país.

Para unos, Corral es un orate, un payaso, que lejos de haber abierto la caja de Pandora, está por ahogarse en la tormenta que él mismo desató.

Para otros, la batalla que Javier Corral está librando, no solo desnuda al régimen, también exhibe el modus operandi con el cual el PRI ha sobrevivido, gracias a las elaboradas artimañas y complicidades que tiene con sus Gobernadores.  

Digan lo que digan, la cruzada de Corral es inédita. Mostrar las entrañas de la bestia que mantiene a México en los más altos índices de violencia, homicidios, inseguridad, corrupción e impunidad, no es empresa fácil.

Romper el pacto de impunidad con la Federación, a sabiendas que el Ejecutivo utilizará toda su estructura gubernamental y medios de comunicación que son parte de su séquito, para descalificarte un día sí y el otro también, no es una hazaña para cobardes.

El 05 de junio de 2016 en Chihuahua, cientos de miles salimos a las calles a votar. Decididos a sacar con nuestro voto al PRI del poder. Para miles la opción a tachar en la boleta no era lo que esperábamos. Pero teníamos una cita con la historia. Teníamos un compromiso ineludible como ciudadanos para no convertirnos en testigos de un periodo más donde la corrupción y la impunidad nos gobernara de nuevo.

Javier Corral dista mucho de ser el héroe que salvó a Chihuahua, las carencias en algunos rubros de su Gobierno siguen latentes y la ineficacia en otros es más que evidente. Pero en congruencia con la promesa que lo llevó a ganar la gubernatura, ha dado sus pasos. Su lucha por la justicia para Chihuahua, no ha mermado. Está más fuerte que nunca.

Nos convendría más como país, como sociedad, colocar su lucha en el justo lugar que se merece.

Las investigaciones de la Fiscalía de Chihuahua en contra de la red de corrupción que encabezaba César Duarte y que involucra a altos funcionarios del Gobierno federal, no es peccata minuta como muchos nos quieren hacer creer.

La espina dorsal que sostiene al sistema corrupto y ladrón que nos gobierna está al descubierto, ¿dónde están los que llevan años gritando a los cuatro vientos que la lucha contra la corrupción debe ser frontal y debe ser atacada desde sus raíces?

¡Cuánto silencio!

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