AUTONOMÍA DE LA UNAM AL SERVICIO DE LOS NARCOS

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Horas después de la balacera entre narcomenudistas en la UNAM, el rector de esa casa de estudios, Enrique Graue declaró que no permitirá que fuerzas policíacas o militarizadas entren a Ciudad Universitaria.

El Jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera argumentó también que “por respeto a la autonomía de la universidad” la policía no puede ingresar al campus y que el trabajo de investigación y seguridad lo están haciendo desde el exterior.

Ambos funcionarios coincidieron -a 89 años de haber sido instituida la independencia de la UNAM- en que la autonomía universitaria es intocable.

La pregunta que hoy debemos hacernos, sin embargo, es: ¿Al servicio de quién está la autonomía de la máxima casa de estudios?

¿Al servicio de la libertad académica, de la investigación científica y del pensamiento, o de los narcotraficantes que han encontrado en esa noble figura un espacio que les garantiza impunidad?

La autonomía de la UNAM fue una conquista estudiantil para impedir que caudillos y gobiernos autoritarios reprimieran o pretendieran utilizar políticamente a maestros y alumnos.

Pero esa inviolabilidad política, no ha impedido que otros se apropien de la vida universitaria. Es el caso de grupos delictivos que desde hace tiempo se han venido infiltrando en las facultades y en el campus para adueñarse, tal vez no de la conciencia, pero sí de la salud mental de los estudiantes.

El narcotráfico gana cada vez más terreno en la UNAM y esto hay que decirlo fuerte y con claridad porque nada se gana y todo se pierde al ocultarlo o minimizarlo.

Los cárteles tienen minada la autonomía de la UNAM y sus autoridades deben pensar si no ha llegado la hora de defenderla con menos ideología y más realismo.

La UNAM debe permitir que la policía entre a combatir la venta de droga en sus planteles. De otra forma, la delincuencia se apropiará de los jóvenes y acabará con la universidad y su autonomía.

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