Atentado al turismo

Acapulco, Guerrero, 03 de febrero de 2020.- Miles de turistas disfrutaron de las playas de Acapulco durante el primer puente vacacional del 2020
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Este miércoles no fue un buen día para los guerrerenses.

Al menos para los acapulqueños, que en medio de tanta violencia e inseguridad en la que viven, amanecieron con la noticia de que el peaje de la autopista que conecta al puerto con la Ciudad de México tuvo un aumento de 3 por ciento.

Y, no sólo eso, sino que al cabo de un rato, el Presidente Andrés Manuel López Obrador les advirtió que va contra los asuetos conocidos como puentes” para que los niños tengan un conocimiento claro de los acontecimientos históricos del país, pues ahora sólo saben que hay descanso pero desconocen por qué.

Aunque se hizo la promesa de que no habría incremento en los impuestos, lo del aumento a las tarifas de las autopistas puede ser aceptable si de fondo se toman en cuenta factores como la mentada inflación.

No así, el tema de los fines de semana largos.

La solución a la preocupación del Presidente estaría a la vuelta de la esquina si se confiara en que el sistema educativo tomara realmente la responsabilidad de enseñar las fechas importantes a los estudiantes de nivel básico en el país.

Pero, ¿quién realmente confía en docentes que son incapaces de aprobar ellos mismos un examen de conocimientos?

Lo que no puede pasar desapercibido es la amenaza de acabar con los puentes”, si el propio Gobierno a cargo de López Obrador reconoce la importancia de las derramas económicas que se desprenden de ellos.

Tan sólo en el primer fin de semana largo del año que tuvo lugar hace unos días, la Secretaría de Turismo a cargo de Miguel Torruco Marqués anunció beneficios por 4 mil millones de pesos, únicamente por concepto de hospedaje.

Eliminar los puentes sería un atentado no solo contra las economías locales, sino contra el sector turístico nacional, cuya actividad representa cerca del 9 por ciento del Producto Interno Bruto del país y genera nada más y nada menos que 3.8 millones de empleos, sí, justo cuando la tasa de desempleo está en su peor nivel de los últimos tres años.

Muchas localidades del país viven del turismo.

¿Por qué entonces cerrar la llave a algo que es benéfico para el país?

Garantizar seguridad y buena educación, serían un buen detalle para estados legendariamente rezagados como Guerrero.

Restarles los ingresos que ya de por sí están mal distribuidos en la entidad, es un golpe artero.

La determinación de acabar con los fines de semana largos nacidos en 2006 a partir de una modificación a la Ley Federal de Trabajo precisamente para incentivar el turismo, parecerá un nuevo capricho de esos que ya están volviéndose habituales en la nueva Administración y que, como ya hemos visto, no traen nada bueno consigo.

Ojalá recapaciten, no hay mucho tiempo para reflexionarlo, los legisladores y su amor ciego para con su líder, seguro aprobarán la propuesta apenas llegue a sus manos.

Esperemos que lo piensen bien, porque además, ellos son los primeros en querer irse a descansar.

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