Atacan a AMLO a dos frentes

Ante los embates, el tabasqueño responde que no es su culpa que Anaya y Meade vayan empatados ¡y hasta abajo! Así el tercer debate

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El candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, no se lo esperaba.

Su contrincante de Por México al Frente, Ricardo Anaya, le soltó que durante su gestión como jefe de Gobierno capitalino, le otorgó al empresario constructor José María Riobóo contratos por hasta 170 millones de pesos sin licitación de por medio.

Incluso, el panista anunció la creación de una pagina de internet en la que detalla la relación del fundador de Morena con el empresario que, por cierto, trató de ser considerado en la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, pero al no lograrlo, según Anaya, impulsó la idea de ampliar la Base de Santa Lucía para habilitarla como aeródromo internacional.

El Peje lo negó.

El abanderado del PRI, José Antonio Meade, también lo vinculó con personajes cuestionados.

El exsecretario de Hacienda afirmó que un importante socio de Odebrecht en México es la familia Jiménez Espriú, y que uno de sus miembros es propuesto por el abanderado de Juntos Haremos Historia como titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

El Peje, también puso cara de no entender lo que se mencionaba.

Los principales contrincantes lo apretaron, pero el tabasqueño, se limitó a decirles:

“¿Yo qué culpa tengo que estén ustedes empatados hasta abajo?… Serénense, no van a poder remontar 30 puntos que les llevo”, dijo el ex jefe de Gobierno de la Ciudad de México, en relación a las encuestas que lo proyectan como favorito.

Y así transcurrió el tercer debate entre los candidatos presidenciales, el cual, más que nada, debía centrarse en los temas: crecimiento económico, pobreza y desigualdad; educación, ciencia y tecnología; y salud, desarrollo sustentable y cambio climático.

Desde Mérida, Yucatán, las propuestas en esos rubros fueron desde eliminar la reforma educativa (AMLO), hasta dotar de internet y tabletas a los ciudadanos y, particularmente a los estudiantes de educación media superior y superior (Anaya).

Además, el exdirigente del blanquiazul se comprometió a impulsar el uso de celdas solares, y aseguró que si al menos cada casa contara con tres, los recibos de la luz llegarían “en ceros”.

El detalle está en localizar la fuente de ingresos para intentar cumplir las promesas de campaña, pues si en algo coinciden los candidatos, es en no aumentar los impuestos a la ciudadanía.

Pero quien de plano volvió a volarse la barda con sus propuestas, fue el independiente Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”, que pretende hacer que las mujeres trabajen menos, que el salario mínimo aumente a 350 pesos, que haya un inventario nacional de consumidores de droga y, por qué no, que exista un FBI mexicano: Facebook Bronco Investigation (FBI), el cual sería parte de su propuesta tecnológica, a través del cual investigará por internet actos de corrupción, y otorgará el poder a la gente en las calles tal y como, dice, lo ha hecho durante su administración en Nuevo León.

En medio del estilo taciturno de El Peje, las amenazas entre sus contrincantes no se hicieron esperar.

Meade contra Anaya, por considerarlo “indiciado” en un delito.

Anaya versus Peña Nieto y el propio Meade, por corrupción.

Y López Obrador jugando al “amor y paz”, pero enrojeciéndose con los ataques de sus adversarios. En especial, del Niño Maravilla, del que por cierto fue el único del que no se despidió al salir del foro en el que se celebró el último encuentro entre los aspirantes presidenciales.

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