¡Asquito!

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Hace no muchos días, el presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza afirmó que la corrupción le indigna.

Se lo dijo a Leo Zukermann en el programa “La Hora de Opinar”.

Ochoa Reza afirmó que a él, como a muchos priístas le indigna la corrupción de los ex gobernadores de su partido –aunque ya los haya expulsado- como le indigna a la mayoría de los priístas.

Pero resulta que el indignado presidente del PRI nombro a Fernando Charleston Hernández, presidente de Comité Directivo Estatal de Morelos.

Este personaje fue secretario de Finanzas de Javier Duarte y es investigado por la Fiscalía de Veracruz como  presunto responsable de desvío de recursos.

La información de ese nombramiento la hizo el PRI por medio de un comunicado.

Esta situación no pasó desapercibida. En las redes sociales se pueden leer decenas de mensajes mofándose de la indignación de Ochoa por la corrupción y él, nombra a alguien acusado de posibles actos de corrupción como dirigente estatal.

Por ejemplo, @UnaTalCM ilustra con Homero Simpson la indignación de Ochoa.

O @elemloe quien dice “Que Ochoa Reza diga que le indigna la corrupción es como si Drácula declarara que no soporta a los vampiros.

En ese  tono las burlas al presidente del PRI.

Pero ¿Qué es más indignante, que al presidente del PRI le indigne la corrupción o lo indignos que han sido los priístas a lo largo de la historia?

López Portillo nombró Jefe de la Policía del DF a Arturo Durazo, sabiendo de las mañas de su amigote. A partir de ahí, la colusión de la delincuencia organizada con los cuerpos policiacos ha sido cotidiana.

O que Eruviel Ávila nombrara a Isidro Pastor como secretario de Movilidad conociendo las mañas del ex presidente del PRI del Estado de México.

Bueno, tal vez Ochoa Reza aún no sabe que hay indignación por la liquidación que el mismo se otorgó cuando dejó la dirección general de la CFE.

Parece un caso de bipolaridad. Por un lado, le indigna la corrupción y por el otro, la cobija. Indignante.

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