¿Asesinato en el consulado? EU, Londres y Turquía piden aclaración árabe

AFP PHOTO / OZAN KOSE
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Después de que las fuerzas de seguridad turcas sostuvieran que el periodista saudita Jamal Khashoggi, que desapareció el martes en Estambul, fue asesinado en el consulado de su país, las reacciones del mundo no se hicieron esperar.

Las autoridades habían indicado que un grupo de sauditas acudió al consulado de su país en Estambul mientras Khashoggi se hallaba en el edificio y que este no abandonó la representación diplomática, a la que había ido para hacer un trámite administrativo.

El grupo, compuesto por 15 personas, llegó a Estambul a bordo de dos aviones el martes y se fue el mismo día, declaró la policía.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, retó este lunes a las autoridades sauditas a “probar” que el periodista de ese país desaparecido salió con vida del consulado de su país en Estambul, después de que circularan informaciones sobre su eventual asesinato por agentes de Riad en ese lugar.

“Si salió, ustedes deben probarlo con imágenes”, aseguró.

El jefe de Estado turco se había limitado el domingo a decir que esperaba los resultados de la investigación en marcha sobre la desaparición de Khashoggi, de 59 años, el martes.

Pero, este lunes parecía acentuar la presión sobre Riad, que insiste en que el periodista salió del consulado saudita en Estambul tras haber realizado los trámites administrativos para los que tenía cita. 

“Se están examinando las idas y venidas del aeropuerto. Llegó gente de Arabia Saudita. La fiscalía está examinando esta cuestión”, añadió Erdogan.

Poco antes de las declaraciones de Erdogan, los medios turcos habían informado que Ankara había solicitado registrar el consulado saudí en Estambul para intentar arrojar luz sobre este caso.

Según la cadena privada NTV, el pedido lo transmitió al embajador saudita en Ankara el ministerio turco de Relaciones Exteriores, al que fue convocado el domingo por segunda vez en menos de una semana.

El príncipe heredero saudita, Mohamed bin Salmán, ya había invitado el viernes a las autoridades turcas a registrar el consulado, del que, según la policía turca, nunca salió el periodista.

Jamal Khashoggi, crítico con el gobierno de Arabia Saudita y que colaboraba entre otros con The Washington Post, había acudido al consulado a realizar unos trámites administrativos con motivo de su matrimonio.

Foto de Jamal Khashoggi tomada el 15 de diciembre de 2014

Este lunes varios defensores del periodista se manifestaron ante el consulado con pancartas con su foto y el lema “No nos iremos sin Jamal Khashoggi“.

“Si está vivo, exigimos su liberación inmediata”, declaró a la prensa Mohamed Okda, consultor político y amigo del periodista. “Si no, quisiéramos saber qué le sucedió exactamente”.

The Washington Post también llamó a Estados Unidos en un editorial el domingo a “exigir respuestas fuertes y claras” de Arabia Saudita.

“Si el príncipe heredero no responde con una cooperación plena, el Congreso debe, primero, suspender todo tipo de cooperación militar con el reino”, consideraba el diario.

También afirmaba, citando a un responsable estadounidense al que sus homólogos turcos habrían informado sobre esta cuestión, que “el cadáver de Khashoggi probablemente se descuartizó y se metió en cajas antes de sacarlo del país en avión”.

El presidente estadounidense Donald Trump, se mostró “preocupado” por la desaparición del periodista. “Espero que esto se solucione. De momento, nadie sabe nada al respecto. Circulan malas historias. Eso no me gusta”, declaró este lunes a la prensa en la Casa Blanca. 

“Llamamos al gobierno de Arabia Saudita a apoyar una investigación exhaustiva de la desaparición del señor Khashoggi y que sea transparente con respecto al resultado de esa investigación”, indicó en un comunicado su secretario de Estado, Mike Pompeo. 

Khashoggi se exilió el año pasado en Estados Unidos ante el temor de ser arrestado, tras criticar ciertas decisiones de Mohamad bin Salmán y la intervención militar de Arabia Saudita en Yemen.

Mike Pompeo, secretario de Estado norteamericano

La diplomacia británica consideró este domingo como “extremadamente graves” las “alegaciones” según las cuales el periodista saudita Jamal Khashoggi, crítico del poder en Riad y que desapareció el martes en Estambul, fue asesinado en el consulado de su país en Estambul.

“Estas son alegaciones extremadamente graves”, declaró un portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores británico al ser consultado por la AFP. “Estamos al tanto de las últimas informaciones y trabajamos urgentemente para establecer los hechos”.

Arabia Saudita ha estado en el centro de varias controversias desde el nombramiento en junio de 2017 como príncipe heredero de Mohamed bin Salmán, también llamado “MBS”.

Junto a las reformas iniciadas y la política de modernización con la que se comprometió, desde que MBS fue designado príncipe heredero en el reino se acentuó la represión contra los disidentes, especialmente los religiosos, intelectuales y feministas.

Arabia Saudita, implicada desde marzo de 2015 en la guerra en Yemen, fue acusada de múltiples “abusos” contra civiles. Por ejemplo, el 9 de agosto pasado, 51 personas, entre ellas 40 niños, murieron en un ataque aéreo contra el autobús que los llevaba a Saada. La coalición dirigida por Riad reconoció “errores”, pero acusó a los rebeldes hutíes, apoyados por Irán, de usar a civiles como escudos humanos.

A pesar de la oposición de Riad, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU investiga desde hace más de un año posibles crímenes de guerra en Yemen, donde el conflicto dejó más de 10 mil muertos y provocó la peor crisis humanitaria del mundo, según Naciones Unidas.

En septiembre de 2017, las autoridades sauditas detuvieron a una veintena de personas, incluidos influyentes predicadores e intelectuales.

El 4 de noviembre, se lanzó repentinamente una amplia campaña anticorrupción por iniciativa de MBS. El lujoso hotel Ritz-Carlton de Riad sirvió durante tres meses de “prisión dorada” para decenas de príncipes y altos responsables en el centro de una purga.

Numerosos sospechosos, como el príncipe multimillonario Al Walid bin Talal, fueron liberados tras alcanzar “acuerdos” financieros con las autoridades.

El 4 de noviembre de 2017, el primer ministro libanés, Saad Hariri, anunció por sorpresa su renuncia desde Riad, acusando al movimiento armado Hezbolá y a Irán de “interferir” en su país.

Saad Hariri regresó tres semanas después a Líbano y se negó a dimitir.

Arabia Saudita rechazó las acusaciones de que forzó a Hariri a abandonar sus funciones y de haberlo retenido contra su voluntad.

Ahora se ve envuelto en el misterio que sigue rodeando el destino del periodista saudita Jamal Khashoggi, que desapareció tras su ingreso en el consulado de su país en Estambul, en Turquía, el 2 de octubre.

El príncipe heredero invitó a las autoridades turcas a “registrar” el consulado. “No tenemos nada que esconder”, dijo.

(Con información de AFP)

Principe heredero Mohamed Bin Salmán

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