Artista chino Ai Weiwei recuerda a estudiantes desaparecidos en 2014 en México

Este viernes 12, a las 11 horas, ofrecerá una charla en la sala Miguel Covarrubias, que será transmitida por streaming

Foto: ALFREDO ESTRELLA / AFP
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Con un millón de piezas de Legos, el artista chino Ai Weiwei dibujó los rostros de 43 estudiantes mexicanos desaparecidos en 2014, en protesta por la falta de resultados en las investigaciones para dar con su paradero.

“Olvídate de ser un artista, soy un ser humano, igual que tú, y si escuchas a alguien lastimado, escuchas que el hijo de tu vecino no ha vuelto, y pasan cuatro años y el gobierno no puede dar una conclusión, ¿qué tipo de gobierno es ese? ¿en qué tipo de sociedad vivimos?”, dijo el artista de 63 años al presentar la obra a la prensa este jueves.

La obra, titulada “Restablecer memorias”, expuesta en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de la Ciudad de México, fue resultado de conversaciones que tuvo con los padres de los jóvenes, que estudiaban para ser maestros en una escuela rural de Ayotzinapa, en el estado de Guerrero, dijo.

Ai Weiwei, cuya vida ha estado marcada por la censura, la cárcel y el destierro, consideró a esos padres como las personas “más inocentes” que jamás conoció.

Debajo de los coloridos retratos hechos con Legos, que le imprimen un toque pop a la tragedia, está la cronología del caso.

Esa línea del tiempo marca la noche del 26 de septiembre de 2014, cuando los jóvenes fueron baleados y secuestrados por policías corruptos y sicarios en el pueblo de Iguala; pasa por el día en que el exfiscal Jesús Murillo expuso lo que llamó la “verdad histórica”, que concluía que los estudiantes habían sido asesinados, calcinados y sus restos arrojados a un río; y señala el momento en el que expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos tiraron por la borda esa teoría.

Ai Weiwei, férreo crítico del gobierno comunista chino, indicó que Lego, la firma danesa que patentó el famoso ladrillo de plástico, se opuso a que sus juguetes fueran usados con fines políticos o de protesta.

Pero el artista simplemente hizo caso omiso y reconstruyó con colores brillantes y destellos los rostros de los estudiantes.

Cuestionado sobre la decisión de usar juguetes para abordar ese crimen atroz, el artista dijo que considera que los Legos son “democráticos”.

“Lego es un medio de comunicación bastante democrático, todos lo pueden usar, todos lo reconocen, y tú puedes reconstruirlo, es una manera tan eficiente, y simplemente me encanta el efecto de píxel” que proyecta, explicó.

El antecedente de ese trabajo se remonta a 2008, cuando un terremoto sacudió la provincia de Sichuan, en China, muriendo entre 70 y 80 mil personas, de las cuales al menos 5 mil eran estudiantes. El artista se preguntó cómo era posible que las escuelas se hubieran caído, si tenían que ser los edificios más seguros. El gobierno no respondió.

Ai Weiwei comenzó a hacer una investigación pidiendo datos a través de Internet. Entre los muertos había muchos hijos de campesinos. Lograron identificar los restos de 5290 estudiantes, la localización precisa de las escuelas en donde habían perecido.

De manera paralela trabajó en la producción del film Flow, en el que abordó la crisis mundial de los refugiados. Ha tenido que visitar más de 20 países y alrededor de 40 campos de refugiados en todo el mundo.

Ai Weiwei expuso también uno de sus famosos “readymades” (arte encontrado), un salón ancestral de la familia Wang que es una ruina de madera de cuatro siglos de antigüedad que llegó a ser parte de una mansión rural, y que el artista compró a anticuarios para mostrar la tensión entre lo nuevo y lo viejo.

(AFP)

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