Antonio Cordero propone reinterpretar a Cortés para redefinirnos como mexicanos

Estatua de Hernán Cortés en plaza Medellín, en Extremadura, España
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Antonio Cordero Galindo, propone otorgarle a la Malinche el lugar que le corresponde, como parte fundamental de reconsiderar el papel que Hernán Cortés jugó en la historia de México.

En la segunda edición de su libro, “Hernán Cortés o nuestra voluntad de no ser” publicado por Colofón, Cordero, vía telefónica, considera que aunque la actual controversia, donde el gobierno federal ha solicitado a España, y a la representación de la Iglesia católica emitan una disculpa sobre su papel en la Conquista podría causar controversia, tine la virtud que ha puesto el tema en la discusión general.

En su ensayo, Cordero pide hacer un análisis muy concienzudo de los hechos de esa etapa de la historia, pero por parte de la sociedad civil, “porque si esperamos que esto venga a reinterpretarse desde el punto de vista oficial, va a ser imposible”.

Así que cada persona tiene que hacer su investigación y sacar sus propias conclusiones, “es un problema que si no se resuelve de manera psicológica no vamos a trascender como mexicanos al futuro”.

El autor nos deja ver el papel que jugó Malinalli (o Marina como la llamaban los recién llegados a estas tierras) en el encuentro de españoles y americanos: “la Malinche, como dice Pablo de Ballester es la mujer más importante que ha dado América, lo que pasa es que el mexicano la hace villana de manera retroactiva, pero en su momento era una de las personas más respetadas, precisamente porque nosotros vemos las cosas muy distinta de cómo la veían en aquella época, ella fue la que le propone a Cortés la toma de Tenochtitlán para liberar a los pueblos indígenas del yugo mexica, ella es uno de los cerebros de la Conquista, pero después se tornó la Conquista como una derrota de los indígenas y no al revés, como una liberación del resto de la población”.

Considera que ella era una liberadora, y a través de ella, y de su inteligencia “se supo transmitir todo aquello que venía de Europa, la cultura el Cristianismo, bueno o malo, a través de ella, que supo interpretarlo, nos llegó a nosotros, ella sí debería tener un monumento espectacular en Paseo de la Reforma y ni siquiera la reconocemos como personaje histórico, es una tragedia”.

También es parte primordial en el mestizaje, “no solo es la madre de Martín, el hijo del conquistador. Lo que representa Martín Cortés es enorme, pues es la fusión de Europa con América, de dos razas, de dos mundos, dos religiones. Lo que México se está perdiendo por desconocer a Cortés y no revalorizar a Malinche y por no entender el significado de ese mestizaje es enorme, si nosotros reinterpretamos ese simbolismo tendríamos una versión preciosa para enseñarla a nuestros hijos, pero hacemos exactamente lo contrario”.

Avisora que en un futuro “el término ‘Malinche’ que hoy es peyorativo, llegará el día en que en lugar de la chingada va a ser la chingona, es decir al decirle a alguien que es una Malinche signifique que es una dama, una fregona, una mujer que se propone los objetivos y los cumple, eres una generala, al revalorizarla nos revalorizamos”.

“El quinto centenario es una gran oportunidad para sacar el tema a debate, volver a exponer los hechos históricos y reinterpretarlos a la manera que nos convenga como mexicanos que vemos para adelante y no los que ven para atrás”.

Afirma que llevamos 500 años asumiendo nuestra mexicanidad, y en ese tiempo “el mestizaje probó su autenticidad y su éxito en el mundo, es el que se proyecta a México, es decir, el charro mexicano, la música, nuestra comida, nuestra alegría, la solidaridad, eso ya está probado, entonces por qué no lo exponemos, por qué no lo celebramos y estamos haciendo lo contrario, con ‘pídeme perdón por lo que pasó hace 500 años’, mejor celebremos lo que somos hoy”.

Al recordar el retiro de la estatua de Cristóbal Colón en Paseo de la Reforma, cree que primero debió haberse puesto el tema a debate y convocar a historiadores, “haz una convocatoria seria y después que se decida, y no la quites con el pretexto que la van a limpiar o que la van tirar, porque entonces había que quitar todos los bustos que hay en la ciudad; seguimos con una mala interpretación de esos hechos históricos, que si bien son cuestionables deberían de analizarse desde su justa medida, y yo creo que detrás de esto hay una intencionalidad política muy baja, a corto plazo, sin ningún deseo de sacar la verdad, de qué éramos antes de la Conquista, de cuáles fueron las aportaciones de España, de Hernán Cortés, o Cristóbal Colón”.

¿La historia la escriben los vencedores?

“Si la historia la escriben los vencedores, los primeros de escritores mestizos, como Fernando de Alva Ixtlixóchitl, sus versiones de la Conquista fueron versiones vencedoras, pues al ser descendientes de los indígenas escribieron: ‘nosotros nos aliamos con Cortés, nosotros hicimos la conquista de Tenochtitlán y estamos orgullosos del Cristianismo y rechazamos las anteriores prácticas religiosas de nuestro pasado’, es decir ellos escribían como vencedores, se asumían conquistadores, y nosotros mexicanos 500 años después tenemos una versión distinta a la que ya se escribía hace 450 años”.

Señala que en ese sentido “el mexicano también fue conquistador pues tengas el apellido que tengas, si te asumes mexicano enfócate en las virtudes que tenemos hoy, ojalá en eso se enfoque el gobierno y no en sacar raja política”.

“Hoy debemos atender qué nos pasa hoy como mexicanos para que no nos siga molestando el nombre de Cortés, de España y sigamos pensando con una mente dividida de buenos y malos o de ‘ellos’ y ‘nosotros’, es momento de pensar diferente”.

Tenemos que revisarnos a nosotros mismos para darle una nueva interpretación a nuestra historia, y la primera obligación de un funcionario público como el presidente es unir, conciliar porque eres el que preside, pero si haces lo contrario, algo nos está pasando, para no reclamar esa visión y decir ‘somos españoles, somos indígenas, somos mexicanos, punto.

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