Un año soportando a Donald Trump

El magnate neoyorquino cumple su primer aniversario al frente de la administración de los Estados Unidos con el nivel más bajo de aprobación y sin presupuesto.

AFP PHOTO / NICHOLAS KAMM
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Este sábado se cumple el primer año con Donald Trump al frente del Gobierno de los Estados Unidos.

A decir de especialistas, pese a un crecimiento económico sostenido del 3.2 por ciento y a una tasa baja de desempleo del 4.1 por ciento, la administración del magnate neoyorquino no ha sido funcional porque carece de un factor elemental: la diplomacia.

Trump ha gobernado a golpe de tuitazos ofendiendo y desafiando a sus adversarios: Hillary Clinton, Kim Yong-un, Barack Obama ¡y hasta México! han sido su blanco de ataques. Pero no solo éstos, sino una larga lista de países y personajes más.

Trump llega a su primer aniversario con una aprobación de 40 por ciento, el nivel más bajo para el primer año de un Presidente desde el inicio de las encuestas modernas en 1953, según un análisis histórico del sitio Five Thirty Eight.

Además, contrario a la automopromoción que se hizo de “constructor”, ha dedicado una parte importante de su tiempo al frente de la administración, a destruir el legado de su predecesor Barack Obama y no ha sustituido nada con una mejor legislación.

Entre sus decisiones más polémicas:

En materia ambiental, el abandono del Acuerdo Climático de París, la reactivación de los oleoductos Keystone XL y Dakota Access, y la reducción del terreno de los monumentos nacionales en Utah, además de la eliminación de las regulaciones que limitaban las emisiones de plantas de carbón.

También, abandonó el Acuerdo Transpacífico (TPP) creado en la era de Barack Obama, canceló la directiva de no persecución de la mariguana en ciertos estados y acabó con el mandato del Obamacare que obligaba a tener cobertura médica.

Y no solo eso, sino que reconoció a Jerusalén como la capital de Israel.

Aunque afirma que es la persona “menos racista”, su postura respecto al tema de la migración ha dejado mucho que desear, pues firmó una orden que permitía castigar a las ciudades santuario, lanzó un veto migratorio contra países de mayoría musulmana, puso fin a la protección migratoria a haitianos y salvadoreños y, lo más criticado: dio por finalizado el DACA, programa que protegía a los dreamers (hijos de migrantes llevados de pequeños de forma ilegal a los Estados Unidos).

Esta última decisión ensombreció la celebración de su primer año de gobierno, pues el Senado no logró concretar una propuesta legislativa que antes de la medianoche dotara de fondos a las agencias y oficinas gubernamentales.

No hay acuerdo para los dreamers y no hay consenso económico con los demócratas.

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