Como anillo al dedo

Monterrey, Nuevo León, 15 de febrero de 2021.- En la comunidad de "El Ranchito" en Guadalupe, donde viven en condiciones precarias, las familias se resguardan del frío con fogatas y cobijas, dentro y fuera de sus casas de lámina y cartón
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Los gringos pensaron en lo inimaginable.

Alquilaron camiones refrigerantes ante la posibilidad de que los rebasaran las personas que murieran congeladas por las bajas temperaturas que en estados como Texas y Tennessee dominaron esta semana. 

Repartieron agua potable. Prohibieron, al menos en Texas, la venta de gas fuera del estado, sin antes normalizar el consumo interno. E incluso, obligaron al senador republicano, Ted Cruz, a que se devolviera de sus vacaciones familiares en Cancún. No toleraron su indiferencia. 

Acá en México, por el contrario, se tomó con más calma el insólito vórtice polar que sin duda afectó principalmente a los estados del norte del país. 

Ante la circunstancia inusual de quedarse sin gas suficiente por depender del importado desde Texas, donde se congelaron tuberías que impidieron la distribución del energético, la secretaria de Energía, Rocío Nahle, salió muy oronda a presumir que, en medio de la pandemia, ningún hospital había entrado en apuros. 

La contradijo el Gobernador de Nayarit, Antonio Echavarría, quien aseguró que se tuvo que trasladar pacientes de al menos dos comunidades a la capital de su estado por la inminente necesidad de conectarlos a un respirador. 

Los medios de información soltaron sus reseñas. 

En el Edomex, según El País, un hombre intentó conectar el respirador de su madre con COVID a una batería de carro para que no dejara de funcionar, pero por el voltaje, no lo logró. 

Las autoridades les dijeron que serían 30 minutos de corte a la energía eléctrica. Pero se convirtieron en tres horas. 

Finalmente, alguno de sus familiares logró conseguir una planta de luz pequeña a la que le tenían que inyectar 450 pesos de gasolina, ¡cómo si el dinero abundara! 

Muchos se debatieron entre la vida y la muerte. 

A nivel industrial, contrario a lo que dijo el Presidente Andrés Manuel López Obrador, las pérdidas sí serán muchas. 

Pararon las plantas de Volkswagen de México, General Motors, Mazda, Ford, Nissan, Audi, BMW, Kia, Toyota y Honda.  

Y el sector manufacturero, hasta el martes, había perdido 2 mil 700 millones de dólares, de acuerdo con el Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index). 

A los demás mortales nos afectó con cortes de luz e internet que ocasionaron interrupciones en el home office y las clases de los hijos, nada qué lamentar, pero tampoco algo que tengamos por qué soportar. 

Aunque habían recibido a tiempo la alerta y conocían las medidas de las que había que echar mano para minimizar los efectos (plantas duales de energía que pueden funcionar con combustóleo y empresarios carboneros que habrían estado gustosos de entrarle al quite), todavía el jueves se nos advirtió que los apagones seguirían y se nos sugirió ahorrar energía. 

Parece que la crisis, ahora sí, les cayó “¡como anillo al dedo!”. 

Con ello ahora van a pretender justificar la necesidad de volver al monopolio de la CFE, tal como lo plantea la iniciativa presidencial que se discute (y avanza) en el Congreso. 

¿Por qué depender de otros, si nosotros podemos producir y almacenar nuestros propios hidrocarburos?, seguramente dirán. 

Aún cuando saben que la infraestructura es insuficiente para hacerlo de inmediato y que el método por excelencia para obtener, petróleo y gas, está prohibido por el mandamás (el fracking o fracturación hidráulica). 

El viernes pasó en comisiones la iniciativa de reforma a la Ley de la Industria Eléctrica, con la que se advierte que la luz se encarecerá en un 17%. 

Los legisladores afines al régimen dijeron que era necesaria porque actualmente se apoya más a las empresas extranjeras que a la CFE. 

Parece que no entienden de comercio internacional. Y en un mundo global pretenden que sigamos actuando como aldeanos. 

Si nos negamos a la realidad, la pobreza se incrementará. 

Y luego las autoridades buscarán al mundo para cuestionar, como en el caso de las vacunas, por qué los demás sí tienen acceso a ellas y México no. 

Estaría bueno que dejaran de tragar camote viendo al horizonte. Que, con los pies en la tierra, se pusieran a chambear y dejaran de soñar. Porque a estas alturas, de veras que ¡ya chole! 

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