Amor y lágrimas en las barricadas de Hong Kong

25 de agosto de 2019.- Abby y su novio Nick, después de asistir a una manifestación en Hong Kong. Foto: Anthony WALLACE / AFP
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Una máscara de gas que te ajustan con cariño, una mano que aprieta con disimulo la tuya en la barricada: las protestas que sacuden a Hong Kong desde hace semanas han provocado romances fulminantes.

Muchos de los manifestantes que han pasado a primera línea durante meses de demostraciones a favor de la democracia son estudiantes, y se les llama “valientes” por enfrentar gases lacrimógenos, disparos y detenciones en su lucha por defender los valores de su ciudad.

Como Abby y Nick -que no son sus verdaderos nombres- muchos son jóvenes, cultos y podrían estar en primera fila para obtener trabajos bien pagados en el sector de los servicios financieros.

Pero el despertar político los ha llevado de repente a la primera línea de las protestas.

Durante interminables semanas este grupo de improbables rebeldes, llamados “alborotadores” por la policía de Hong Kong y “terroristas” por China, han esquivado gases lacrimógenos y huido de las ofensivas policiacas con macanas, por lo que han estrechado lazos.

Nick, 20 años, encontró a Abby, un año menor, en la universidad en junio durante un debate sobre el proyecto de ley de extradición a China que ya empezaba a agitarse.

La oposición al proyecto propició el surgimiento de las protestas masivas. Y las protestas pacíficas se convirtieron en batallas campales con la policía.

La pareja ha pasado desde entonces muchas horas juntos en las barricadas, enfrentando a la policía antisdisturbios, impulsados por la adrenalina y la sensación de injusticia porque el gobierno de la ciudad se niega a ceder.

“Hemos estado en una cantidad de protestas desde junio, casi siempre los fines de semana”, dice Abby.

“No se trata de divertirse. Pero es muy bueno compartir la experiencia con alguien… es único”, añade.

La pareja asiste a las protestas y en los baños de los centros comerciales se cambian y se transforman de estudiantes normales en rebeldes vestidos de negro, con los rostros cubiertos por máscaras de gas y gafas protectoras, para luego colocarse una fila detrás de los incondicionales que lanzan ladrillos a la policía.

Equipo protector de Nick

“Si vivo lo suficiente para contársela a mi hijo y a mi nieto, esta va a ser una gran historia”, dice Nick, estudiante de humanidades.

En una reciente manifestación en el distrito de Tsuen Wan, Nick protege con su sombrilla a Abby mientras ella se ajusta su máscara de gas, en un momento de ternura antes de enfrentarse a los disparos de gases lacrimógenos que los obligarán a separarse a en medio del caos de la manifestación.

Envuelto en gas, Nick se quita las gafas protectoras y trata de enviar desesperadamente un mensaje a su novia.

“Estaba preocupado”, dijo más tarde a la AFP. “Normalmente no voy directo a primera línea con ella… pues nos perdemos cuando la policía lanza los primeros gases lacrimógenos. Una hora más tarde me encuentro con ella en un centro comercial cercano”.

La motivación de la pareja es desde hace tiempo y ambos buscan recuperar el fracaso de las protestas del “Movimiento de las sombrillas” de 2014 que se desinfló después de dos meses y medio.

Esta vez las protestas muestran pocos signos de agotamiento, impulsadas por la ley de extradición. Esta ley, que fue suspendida pero no formalmente retirada, es el emblema del progresivo control chino sobre una ciudad que goza de libertades únicas.

“Soy uno de los que aboga por la democracia… si la ley pasa sería extraditado a China”, dice Nick.

“Este movimiento concentra la atención del gobierno chino.. es ahora o nunca para Hong Kong”, agrega.

Nick y Abby están lejos de estar solos a medida que la política y el amor se alinean con ellos.

Las semanas de protestas también volvieron a juntar después de una ruptura a Cindy y a Charles, de 33 años ambos.

Charles dice que no puede olvidar el primer día cuando lanzaron gases lacrimógenos en una manifestación a la que Cindy asistió sin él.

“No podía comunicarme con ella. Tenía mucho temor”, dice. “Me di cuenta lo importante que era para mi y ahí supe que tenía que volver con ella”, añadió.

Mientras Nick y Abby reflexionan sobre otro fin de semana de violencia en Hong Kong, dicen estar listos a arriesgarlo todo mientras luchan por el futuro de la ciudad.

“Si me matan y eso ayuda a Hong Kong, estaré bien así”, dice Abby.

Aunque ambos están seguros de que hacen lo correcto, la excepcional forma de vida de estos tres meses de protestas comienza a alcanzarlos.

“Estamos cansados… enfrentar a la policía, recibir proyectiles… no debería ser así”.

(AFP)

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